Cuando la música de videojuegos se reconoció como un arte legítimo

Los que alguna vez hayan escuchado música de videojuegos japoneses o simplemente hayan “rascado” algo la superficie de la música del archipiélago nipón, probablemente conozcan el nombre de Yellow Magic Orchestra. ¿Que no? Si os digo los nombres de sus componentes Haruomi Hosono (Happy End), Yukihiro Takahashi (Sadistic Mika BandThe Beatniks) o Ryuichi Sakamoto (ganador de un Oscar por componer la banda sonora de El Último Emperador de Bertolucci) puede que os suenen más. Aparte, han salido en películas cómo Feliz Navidad Mr. LawrenceNorwegian Wood o el live action de 20th Century Boys.

Sakamoto, Yakahashi y Hosono posando para un reportaje de GQ Japan en 2013.

Todos han seguido caminos separados que, de vez en cuando, se vuelven a unir no sólo como grupo, sino también entre ellos con sus trabajos como solistas. Hosono ahora mismo se centra más en crear una especie de “revival” de su época con Happy End. Takahashi, el más activo desde casi siempre, sigue con sus colaboraciones con gente como Keiichi Suzuki, James Iha, Towa Tei o Cornelius, sin dejar de lado su carrera en solitario. Y Sakamoto, después de superar un cáncer de laringe, volvió a lo que estaba haciendo desde principios del presente siglo: música para piano, electrónica minimalista y bandas sonoras como la de El Renacido.

Esta gente que acabo de nombrar ha sido la mayor influencia, no sólo para la música japonesa en general, sino también para los compositores de videojuegos, mayormente, japoneses. La conexión de YMO con los arcades de la época está clara. Su álbum de debut homónimo reutilizaba samples de juegos como Circus Space Invaders en canciones propias como Computer Games.

Computer Games enlaza con Firecracker, versión electrónica de una canción de Martin Denny de 1959. YMO realizó unos cuantos “covers” interesantes, como el que hicieron con Day Tripper de los Beatles. Y sí, esta canción la ha utilizado Jennifer Lopez como base para una canción suya…

Con un uso intensivo de cajas de ritmos, Moogs y otros sintetizadores de la época, YMO intentó dar vida a composiciones muy estructuradas, eliminando las variaciones impredecibles “humanas” de su trabajo con una tecnología de secuenciación que todavía era muy temprana a finales de los 70. Sin embargo, los ocho álbumes que grabaron entre 1978 y 1983, reflejan cómo evolucionó el sonido de los videojuegos que emularon en cada álbum, ya que la industria avanzaba a pasos agigantados.

Concierto de YMO en el Budokan antes de separarse (1983).

El primer disco de la banda tiene un sonido bastante básico (como en los videojuegos de la época), mientras que los últimos lanzamientos demostraron una mayor riqueza de sonido, sin olvidar que en los últimos discos del grupo les atrajo el pop de la era de los New Romantic. Por supuesto, no es de sorprender que los compositores japoneses sean típicamente muy directos sobre su afecto y la influencia de YMO. Menos Nobuo Uematsu, conocidísimo compositor de la saga Final Fantasy, que siempre ha mostrado cierto rechazo a su influencia:

“Todo lo que hizo YMO ya estaba inventado, Kraftwerk estaba primero”.

Actuación televisiva de YMO interpretando “Cue” (1981).

Está claro que, como buenos japoneses, recogen influencias externas para crear su propia visión. Por ejemplo, pocos grupos he escuchado que utilicen a un cantante que tenga una voz al estilo Enka como el que tiene Yukihiro Takahashi, acompañado de sonidos electrónicos de finales de los 70 y principios de los 80. Tampoco hay que olvidar el añadido de un toque oriental a ese tipo de música electrónica y ser uno de los primeros grupos en fusionar los mencionados sonidos de videojuegos con la música pop de la época. Incluso, como ya he dicho, utilizaban sampleados procedentes de Space Invaders y otros juegos en sus canciones.

Compositores de los juegos de la época de máximo apogeo de Yellow Magic Orchestra ya mostraron su favoritismo para poder insertar su música en diferentes títulos. Esta versión de Rydeen se podía escuchar en Super Locomotive (Sega, 1982).

Es cierto que Yellow Magic Orchestra nunca ha hecho música especificamente para un videojuego (más adelante sus componentes, sí), pero ningún amante de la música chiptune debería estar sin algunos álbumes de los YMO en su colección. Pero tampoco me voy a extender con dicha banda en este pequeño artículo, sino que quiero mostrar el que está reconocido como el primer disco publicado basado en música de videojuego.

Video Game Music

Portada de Video Game Music (1984).

Tuvo que ser un componente de aquel mítico grupo el que tuvo que dar el reconocimiento que necesitaba la música de videojuegos. Está claro de Haruomi Hosono es una de las personalidades más importantes de la música nipona (como ya puse en el anterior artículo sobre Yuya Uchida). Pero fue él quien contribuyó a dar el reconocimiento a la música de una industria que estaba en pleno apogeo.

El resultado: Video Game Music.

Como ya he dicho, gente como Kraftwerk ya había experimentado con ese tipo de sonidos y en el debut de la misma YMO se centró bastante en la música “videojueguil” de la época. Pero no fue hasta 1984 (año en el que YMO se tomó un largo hiato como grupo), cuando Haruomi Hosono decidió que ya era hora de reconocer a la música chiptune como un género más, con el apoyo de una Namco que era una de las empresas cabeceras del sector.

Anuncio de Namco (Namcot en aquella época) en la que también sale Hosono.

El disco en cuestión está producido y arreglado por el mismo Hosono y consta de composiciones de los juegos más famosos de la citada empresa, responsable de obras como Pac-man Mappy (y lustros más tarde desarrollando éxitos reconocibles por todos, como Tekken Ridge Racer).Esta canción de Animal Crossing (versión Gamecube) está claramente inspirada en……Simoon, del primer album de YMO.

Esta canción de Animal Crossing (versión Gamecube) está claramente inspirada en…
…Simoon, del primer album de YMO.

Este disco fue uno de los primeros lanzamientos que ayudarían a que se tomara en serio la música de videojuegos, tal como pasó décadas antes con las bandas sonoras de películas. Hosono trató la composición electrónica como una forma de arte legítima que, gracias a su éxito con YMO, ayudó a allanar el camino para la nueva generación incipiente de compositores de 8 y 16 bits en el mundo de los videojuegos. De hecho, compositores como Shinji Hosoe, compositor de Ridge Racer, Zero Escape entre muchos otros y creador de una banda de versiones de YMO llamado Oriental Magnetic Yellow” (OMY) junto a Nobuyoshi Sano que compuso la BSO de Tekken 3, han declarado que su mayor influencia han sido la del trío tokiota. Al igual que Kenji Eno (de Warp), entre muchos otros. Y ya, si nos vamos fuera del mundo de los videojuegos, la lista es inabarcable.

Video Game Music no está compuesto por Hosono, como he llegado a leer, si no que se trata de una recopilación en la que sus propios compositores salen acreditados. Se incluyen en el disco gente como Toshio Kai (compositor de Pac-man), Yuriko Keino (Xevious) o Nobuyuki Ohnogi (Pole Position). Digamos que fue un agradecimiento del mismo Hosono a aquella música que hizo que Yellow Magic Orchestra fuese el emblema de la música japonesa de la época. Lo más curioso es que el mismo Hosono, anteriormente, también formaba parte de otra formación emblema del rock japonés: Happy End.

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