La música japonesa de la era Heisei

30 años, 20 discos

Japón cambia de era. Tras la abdicación del emperador Aki-Hito, el país deja de lado los últimos treinta años y este mismo fin de mes empezará el primer año de la era Reiwa. Las tres décadas de la era que termina supusieron el fin de la burbuja de especulación inmobiliaria de los 80, años de cierta incertidumbre en una época donde se produjo el tristemente famoso atentado terrorista del metro de Tokio, y desastres naturales como los terremotos que sufrió el archipiélago en 1995 y la amenaza nuclear de Fukushima en 2011. 

Políticamente, poco ha cambiado el país nipón, el partido Liberal ha gobernado casi ininterrumpidamente, a excepción de un par de bienios, donde el centro-izquierda apenas pudo hacer nada. Curiosamente, esos gobiernos tuvieron lugar en las épocas del mencionado atentado del metro de Tokio y en el desastre nuclear de Fukushima.

Pero en esta entrada no me voy a poner a hablar de política nipona, sino de música. En un país que es el segundo mercado musical mas importante del planeta y que todavía vende más en formato físico que en digital (85% por 15% aproximadamente) está claro que es un mercado bastante especial. Y no hay mas que rascar muy levemente la superficie para encontrar música y estilos de todo tipo. Por ello me he propuesto comentar brevemente unos cuantos discos cronológicamente de una manera bastante personal. 

Está claro que nombres como Namie Amuro, Tetsuya Komuro, Ayumi Hamasaki, Bz y similares, han copado las listas de ventas en estos últimos treinta años. Pero el caso es que, personalmente, no me incitaba escribir sobre los trabajos que se consideran más “comerciales”, así que he decidido sacar a relucir simplemente un pequeño número de discos que me parecen reseñables.

No está de mas decir que, cualquier tipo de género, ha tenido mínimo exponente que se ha alzado con el número uno en ventas. De hecho, de la lista que he confeccionado, casi todos han conseguido meter un trabajo suyo en la cima del Oricon, o por lo menos en el Top 10. Pero como digo, los siguientes discos casi siempre han tenido éxito (o relativo). Para hacer una lista lo mas variada posible, he optado por elegir un disco por artista, aunque más de uno repite en otras formaciones o en solitario. 

Allá voy.

  1. Pizzicato Five – This Year´s Girl (Nippon Columbia. 1991)

Después de cambiar medio grupo, Yasuharu Konishi necesitaba a alguien que ejemplificara en persona la moda y estilo musical de los años 60. Y lo consiguió cuando metió a la banda a Maki Nomiya. A partir de ahí, Pizzicato Five se convirtió en el principal representante, no solo del Shibuya- Kei, sino de la música japonesa en occidente. Lounge pop pegadizo, abuso del sampleado, toques de bossa nova y bastante del ye-ye europeo que, junto a la agradable voz de Nomiya, marcan un antes y un después.

2. Flipper’s Guitar – Doctor Head’s World Tower (Polystar, 1991)

Otro de los grupos que marcaron el comienzo de la década en la música nipona es este dúo de prolíficos compositores. Keigo Oyamada (que veremos más de una vez en la lista) junto a Kenji Ozawa (que apunto he estado de incluir a su disco más exitoso: Life), lanzaron su ultimo álbum juntos después de tres discos que, junto a Pizzicato Five,  son el prólogo del sonido que nos brindaron los japoneses en los 90. Proto Shibuya Kei mezclado con el sonido “Madchester” de los 80, algo de Brian Wilson y la utilización de samples característicos de este estilo hacen que esta despedida rupturista del grupo (los dos anteriores discos del grupo eran algo más “poppie”) curiosamente sea el punto de partida de muchos grupos de la época.

3. Blankey Jet City – BANG! (Toshiba-EMI, 1992)

Producido por Masami Tsuchiya, el grupo favorito de las bandas de moteros japoneses seguía evangelizando con rockabilly a las capas más problemáticas de Japón. Después de ganar un concurso de bandas amateur en televisión, consiguieron un contrato con la entonces poderosa discográfica Toshiba-EMI. Bang! es la confirmación como grupo consagrado en el rock japonés después de haber contribuido en los desfiles del modisto Yohji Yamamoto con su música y haber representado otra imagen de la sociedad japonesa que no suele salir a la superficie.

4. YMO – Technodon Live (Toshiba-EMI, 1993)

Diez años después del hiato del trio mas importante de la música japonesa, Yellow Magic Orchestra volvieron a sacar disco y llenaron el Tokyo Dome un par de veces para presentar sus nuevas canciones. No hace falta decir que los numerosos fans de YMO se descolocaron al escuchar las nuevas canciones de Technodon, y una prueba de ello es este disco en directo que recoge las dos noches de la mini-gira que tuvo lugar en aquel 1993. He preferido poner el disco en directo, ya que los arreglos mejoran las canciones del disco que lanzaron ese año, además de actualizar alguno de sus clásicos con un cierto toque ácido de la época. 

5. L’Arc~en~Ciel – Tierra (Sony, 1994)

Uno de los grupos más famosos del archipiélago nipón. La mayoría de gente que alguna vez ha escuchado música japonesa, el 99% dirá que conoce Laruku, como es conocido entre sus fans. Tierra es el primer disco que sacaron con Sony y, posiblemente, es el que mejor ha envejecido y mejor equilibrado está. Curiosamente, el punto más bajo del disco es una de sus canciones más famosas (Blurry Eyes) pero sin embargo encontramos joyas como White Feathers, ritmos Bossa Nova en Nemuri ni Yosete que hace que el disco más melancólico de los de Osaka sea el más bonito de los numerosos discos que han sacado.

6. Ryuichi Sakamoto – 1996 (Güt – For Life Records, 1996)

Después de conseguir prácticamente todo (Oscar a mejor banda sonora con “El Último Emperador” o componer el himno de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona con “El Mar Mediterrani”, entre muchos otros) y abrazar a mediados de los 90 la música Club neoyorkina, Sakamoto decidió que ya era hora de volver a lo “académico”. 1996 es una nueva reimaginación de varios éxitos del compositor con él al piano, acompañado de un cuarteto de cuerda que le da un toque onírico muy acertado en conjunto.

7. Cornelius – Fantasma (Trattoria – Polystar, 1997)

¿De qué no se ha hablado de la obra magna de Keigo Oyamada? Todavía es un disco de transición si lo comparamos con su discografía posterior, pero marca ya un rumbo que difiere bastante de todo lo que había hecho anteriormente. Meta-música en Mic Check, toques de sus queridos Beach Boys en Thank you for the music, riffs distorsionados en New Music Machine o incluso una versión electrónica de una composición de Bach en la pista llamada 2010. Fantasma nos propone un viaje que disfrutaremos indudablemente y que nunca olvidaremos.

8. Malize Mizer – Merveilles (Maitrize, 1998)

A pesar de que la percepción de un occidental pueda que crea lo contrario, el Visual-Kei o estilos como el Gothic Lolita siempre han sido muy minoritarios en Japón (según fuentes fidedignas, en Tokyo es bastante difícil llegar a ver a alguien vestido con dicho estilo). Malize Mizer, posiblemente, sea el culmen del Visual-Kei en el ámbito de la música. Música “versallesca” a lo Michiru Yamane, toques afrancesados festivos con un toque de dobles guitarras y mucha melancolía romántica que, junto a la forzada voz grave de Gackt, hacen que, a pesar de todo, este sea el disco más recordado y accesible de este singular estilo.

9. Chara – Madrigal (Epic – Sony, 2001)

Bien conocida entre el entorno del cine japonés, esta mujer es una de las cantantes más curiosas de la música japonesa de los últimos 25 años. Detrás de su apariencia y su extraña voz de “bebé”, tenemos a una de las cantantes representativas del Jpop de los 90. Ya casada desde hacía un lustro con el actor Tadanobu Asano (Ichi the Killer) y con dos hijos, Madrigal salió a la venta en un momento en el que sus ventas decayeron. Sin embargo, consiguió llamar la atención de James Iha (Smashing Pumpkins) para colaborar en un disco que seguía con el camino introspectivo que había tomado la cantante y compositora en aquella época.

10. Shiina Ringo – Karuki, Zamen, Kuri no Hana (Toshiba – EMI, 2003)

Tiza, Semen y Flor de Castaño. Detrás de este nombre extraño (tres cosas que huelen igual, según Shiina Ringo), nos encontramos con el mejor disco de los últimos 30 años de la música japonesa. Después de encontrar ya el éxito en su opera prima: Muzai Moratorium (una especie de reimaginación de Ziggy Stardust and The Spiders from Mars) y confirmarse con el aún mejor Shouso Strip, Ringo se casó con su guitarrista, tuvo un hijo e intentó hacer vida de casada no sin antes “despedirse” con un single con toques de Jazz que sería un prólogo de lo que ha acabado haciendo la de Saitama en el resto de su carrera. Sin embargo, se divorció a los pocos meses, sacó un disco doble de covers (con una versión de The Carpenters a duo con Hikaru Utada) y se enfrascó en lo que sería su nuevo disco después de 3 años (una eternidad en Japón). Se deja de lado el rock y predominan sonidos jazz con un toque japonés de la época de entreguerras.

Aún así, no es el disco más exitoso de la artista de Saitama (Shouso Strip vendió más de dos millones de copias, mientras que KZK apenas llegó al medio millón).

11. Kahimi Karie – Trapeziste (Victor, 2003)

Una de las musas del Shibuya-Kei (y del protagonista de Detroit Metal City) de mediados de los 90, consiguió su particular culmen en el ya tardío 2003 con su disco más trabajado y, a su vez, más extraño. Un singular pastiche de Jazz, Bizet, collages, spoken word y pop sofisticado electrónico, aderezado con la voz que nos propone Karie en la que nos recuerda a cómo sonaría Jane Birkin si fuera japonesa. Destacar al trompetista Naruyoshi Kikuchi y mencionar que Thomas Dutronc participa como guitarrista en el álbum (sí, el hijo de Jacques Dutronc y Françoise Hardy).

12. Sketch Show – Loophole (Avex – Cutting Edge, 2003)

Dos tercios de Yellow Magic Orchestra empezaron a volver a colaborar a finales de los 90 en sus respectivos proyectos. Después de ello, se propusieron a sacar un trabajo en común y de ahí surgió Sketch Show, trabajo que llamó poderosamente la atención de Ryuichi Sakamoto que accedió a volver a tocar con ellos y aportar al grupo. Por lo que sí, este grupo es básicamente otra denominación de unos Yellow Magic Orchestra de incógnito con los integrantes originales e incluyendo a su alumno más aventajado, Cornelius, que ya había dejado de lado el Shibuya Kei en aquella época con su disco Point. El sonido de Loophole es sereno, dejando de lado el electropop más comercial de la que hacían gala en el ya lejano 1983, utilizando la electrónica para conseguir un toque muy intimista y, a su vez, mostrar a los más jóvenes que todavía siguen siendo la referencia de la música japonesa en el mundo.

13. Tokyo Jihen – Variety (EMI, 2007)

Quien sea un entendido de la escena musical japonesa, y en concreto de Shiina Ringo, sabe que incluir a este trabajo en esta lista es una decisión bastante polémica. El tercer disco del grupo que formó la artista de Saitama, significó la delegación de la composición la mayoría de las canciones a los componentes del grupo al haber sido llamada por el director de orquesta Saito Neko para colaborar en la banda sonora de la película japonesa Sakuran (que curiosamente dicho album de la banda sonora se llama Heisei Fuuzoku, traducido como costumbres Heisei). Sin embargo, gracias a eso, Variety (nombre que no está escogido al azar) es el disco que significa el equilibrio de la banda y se deja de lado, aunque sea momentáneamente, la mano de Ringo. Mención especial a Seiji Kameda, que está espectacular con sus riffs de bajo.

14. Hikaru Utada – Heart Station (EMI, 2008)

La artista que ostenta el récord de disco más vendido en Japón. Antes de intentar por segunda (y última vez) hacerse un hueco en el Billboard americano, se “despidió” de Japón por un tiempo sacando su álbum más animado. Deja un poco de lado las baladas “pastelosas” de sus anteriores discos (no del todo, porque el single más vendido del disco, Flavor of Live es una balada) y abraza otra vez el R&B que la hizo famosa. Pero sobretodo se arrima más al electropop que combina excepcionalmente bien, como en la época de su single Travelling.

15. Perfume – Triangle (Tokuma Japan, 2009)

Este trio de electropop producido por Yasutaka Nakata (Capsule, Kyary Pamyu-Pamyu) se consagró con este disco al conseguir llegar al número uno en las listas de ventas japonesas con su anterior disco, llamado Game. Pero lo importante es que rompieron con el récord que ostentaba Yellow Magic Orchestra, al ser el último grupo de dicho género que conseguía encabezar las listas de ventas. Aun así, he preferido poner a su sucesor: Triangle. Dicho disco representa el viraje hacia el dance electrónico de los que antes representaban el Shibuya Kei. Pop resultón y (algo menos) tontorrón, que empezó a llamar la atención de occidente.

16. Kimonos – Kimonos (EMI, 2010)

Mukai Shutoku (Zazen Boys, Number Girl) y Leo Imai (Metafive) se juntaron en un disco que es basicamente un homenaje a la música underground de finales de los 70 y 80. Un poco de Electropop por aquí, algo de New Wave por allá, un par de covers referentes de la época aderezados con un toque oriental y ya tenemos uno de los mejores discos japoneses de los últimos diez años.

17. Salyu x Salyu – S(o)un(d)beams (Toy´s Factory, 2011)

Quien haya visto All about Lily Chou-Chou (Shunji Iwai, 2001), sabe que su banda sonora es especial. La cantante de voz etérea que enloquece a los fans de la película existe, y es esta menuda chica. Desde que se estrenó la película, Salyu empezó su carrera musical siguiendo, más o menos, con el sonido que dictaba la industria. Pero esta cantante de Kanagawa sabe que donde más destaca es en su voz, por lo que decidió contactar con Keigo Oyamada para hacer un proyecto que daría lugar a este disco. La idea era que los coros y el ritmo vocal estuviesen sacados de la misma Salyu, de ahí que se optara por nombrar al “grupo” de la manera que hacen en Japón cuando hay una colaboración. En definitiva, un disco con el típico sonido Cornelius que combina perfectamente con los diferentes rangos vocales de Salyu.

18. Towa Tei – Lucky (Warner Music, 2013)

Otra sorpresa en la lista. Normalmente se suele considerar a Future Listening! como mejor album de este ex-integrante de Dee-Lite. Pero esta etapa madura del DJ con las gafas de sol permanentes es el que me parece más redondo de su carrera, empezando con la portada de la excéntrica artista Yayoi Kusama. Yukihiro Takahashi, Shiina Ringo, Haruomi Hosono o Ryuichi Sakamoto, entre otros, colaboran en un disco algo mas relajado de lo que nos tiene acostumbrados y mucho mas easy-listening de una de las cabezas representativas del Shibuya Kei.

19. SUIYÔBI NO CAMPANELLA – Jugem´ Je T´aime (Specific, 2015)

Vale, este mini-album recopilatorio del “trío” sensación en el ámbito independiente japonés del último lustro no ha salido en Japón. Pero me parece muy recomendable por cómo recopila su época indie con seis de las canciones más representativas de este singular grupo. Mucha electrónica con cierto hip-hop y múltiples menciones a la cultura popular. Jugem´ Je T´aime es un buen punto de partida para dejarnos atrapar por la cantante KOM_I, el músico Kenmochi Hidefumi y el director que se encarga de sus videoclips, Dir.F y decidir escuchar el resto de su discografía. Por cierto, vienen a España para el Primavera Sound de este año.

20. Metafive – Meta (Warner Music, 2016)

Este “supergrupo” (aparte de Yukihiro Yakahashi, está compuesto por Towa Tei, Leo Imai, Keigo Oyamada, Yoshinori Sunahara y Tomohiko Gondo) básicamente se formó como la banda que apoyó la gira de Takahashi en 2014. La colaboración no tenía que terminar ahí, por lo que se decidió empezar a grabar en el estudio. Lo curioso es que los mencionados componentes de la banda no dejan de ser fans de Takahashi (y, por ende, de Yellow Magic Orchestra), por lo que esa llamada generación YMO, en un ejercicio de homenaje, fabricaron un disco que demuestra como han aprendido la lección. Gracias a eso, el disco suena a pasado y pero apela al futuro donde la mitad de las doce canciones de las que se compone el álbum podrían pasar por singles perfectamente y donde se nota que cada uno ha encajado su estilo.

Y eso es todo. La verdad es que me ha salido una lista no tan variada como pretendía, pero es a causa de los gustos que tengo desde hace unos años. Fuera se han quedado disco de grupos como The Pillows, Kenji Ozawa, Denki Groove, Quruli, Zazen Boys, Rip Slyme, Yuki, Hyde, Takeshi Kobayashi, X Japan o The Yellow Monkey. Pero lo dicho, me costaba escribir sobre ellos al igual que tampoco me parecía buena idea incluirlos en las lista.

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