[E3 2019] Bastante margen de mejora para Microsoft

Oportunidad perdida

Servidor, durante los “cerenta”, era un Xboxer de cuidado. Después de la prematura muerte de Dreamcast, me negaba a ser atraído a aquella fuente del mal que pensaba que era Playstation 2. Así, entre mi hermano y yo, adquirimos una flamante Xbox con Sega GT 2002 y el grandioso Jet Set Radio Future a principios del 2003.

Buenos tiempos. Gran catálogo japonés de mano de Sega y Tecmo, aderezados con unos gráficos que dejaban en evidencia a la competencia. Tampoco puedo olvidar aquel primer Fable, que aunque Peter Molyneux “nos la colara”, me encantó. Buen nivel en cuanto a estudios occidentales, Bioware sobretodo, y muy buen sabor de boca en general. Aquello que se decía que era una extensión de Dreamcast, no va desencaminado.

Casi…pero no.

Menos de tres años después, salía su sucesora: Xbox 360. Debido a que nos encantó la primera incursión de Microsoft en el mercado de consolas, decidimos comprar de salida una Xbox 360 y Kameo, aquel juego que, junto a Perfect Dark Zero ( y unos meses antes, el remake de Conker), nos daba a entender que Rare estaba en un gran nivel (años más tarde probé Perfect Dark Zero y menos mal que no opté por él…). Sin embargo, hasta finales del 2006 seguía utilizando más a la primera Xbox, salvo cuando salió Oblivion a principios de ese mismo año. A partir de entonces, Xbox 360, se podría decir que es la consola que más he disfrutado (y disfruto, debido a las constantes rebajas semanales que hay). Básicamente se puede resumir en más y mejor respecto a su antecesora. Posiblemente esté en mi top 3 de mejores sistemas de la historia.

Pero algo cambió.

Las tres luces rojas, el centrarse en Kinect, dejarla “morir” en cuanto a juegos propios de Microsoft a la consola en los últimos años, cuando en Playstation 3 estaba dándolo todo, entre otros temas (dejar de lado el mercado japonés sobretodo) hizo que dejara de lado desde entonces a la compañía americana.

E3 2011, el primer videojuego de Kinect que maneja a un humano.

Y lo peor estaba por venir.

Xbox One se ha convertido en una de las consolas más decepcionantes de la historia. La presentación en 2013 dio vergüenza ajena, hecho que ha lastrado su existencia y que ha significado que la misma Microsoft no haya dado cifras de ventas desde entonces. Un sistema que apenas tiene juegos first party (con sonadas cancelaciones como Fable Legends o Scalebounds), los pocos exclusivos que hay los comparte con Windows y que su mayor reclamo, posiblemente, sea jugar a juegos de anteriores sistemas, dice mucho de lo que ha supuesto esta generación a la marca Xbox. Para subir un poco los ánimos de los xboxers, desde hace un par de años se han ido anunciando diferentes modelos de consolas a cada cual mas potente, la compra de algunos estudios y el famoso Game Pass, que prácticamente van regalando.

Por lo menos acabaron echando a Don Mattrick después del fallido inicio de One. La que lió el tío.

E3 2019: La hora de la verdad

Ayer en el E3, misteriosamente, había mucha expectación sobre cómo iban a responder los de Redmond ante la gran oportunidad que tenían de sorprender al mundo. Sin Sony en el evento y “jugando en casa”, estaban ante un penalti sin portero…y fallaron.

Los estudios que han comprado (mas bien creo que la mayoría tienen un contrato para que les financien algún que otro juego y poco más), salvo Obsidian, Double Fine y Ninja Theory, se podría decir que son “de medio pelo”. Sagas desgastadísimas, como Gears of War, o Halo (que se supone que las imágenes corrían bajo la nueva consola de Microsoft, con el nombre en clave de Scarlett) no sorprendieron a prácticamente nadie. Y los más esperados, Cyberpunk 2077 o Elder Ring, entre otros, también van a salir en Playstation 4.

Muchos juegos, pocas sorpresas.

Lo peor de todo, es que los trailers que se enseñaron (apenas ningún gameplay se vio) tenían una pátina de “americanada” que personalmente no aguanto. Sin olvidar la sensación de “genérico” preocupante. Otro tema discutible (que durante unos instantes fue lo que me hizo alegrarme) es el anuncio del esperado Phantasy Star Online 2 ¿Qué hay de malo entonces? Pues que en Europa, la misma Sega, ha confirmado que por ahora no saben si saldrá en nuestras tierras.

¿Otra vez será?

Eso sí, quien tenga una One se puede sentir satisfecho. La batería de títulos es abundante y asegura un año y pico con muy buena salud. También hay que decir que el Game Pass es una solución mejor llevada que PS Now y harán las delicias de sus usuarios que podrán jugar a cientos de títulos a bajo precio. Pero quien no tenga una One, pocos alicientes hay para comprársela en la actualidad. Una oportunidad perdida, que da a entender que en Scarlett (que se anunció en el evento que saldrá a finales del 2020, con bastante humo de por medio) será más y mejor.

Por el bien de Microsoft, debería ser así.

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