City Game Pop — El sector arcade japonés y su continua adaptación a los nuevos tiempos #2

“Este texto se publicó en Canino en junio del 2020, pero se retiró de la web en diciembre de ese mismo año debido a las quejas del autor de varias fotografías que se utilizaron en el artículo. Esta versión (actualizada, aumentada y dividida en dos partes -más un express de recomendaciones próximo-) utiliza imágenes libres de derechos de autor y/o están debidamente acreditadas.”

La primera parte se puede consultar aquí:

Ver en Medium.com


Mikado Game Center en la época del “Corona” (Foto: AFP-JIJI)

La situación actual: inquietud hasta en Japón

Hemos visto que parece que el sector nipón goza de una salud envidiable, pero no es del todo así. Hay una dicotomía bastante evidente en los estudios eminentemente arcade al intentar no perjudicar su gran activo, dejando de lado la vertiente doméstica. Por ejemplo, Yo Momotani, director de Border Break, menciona que a AM2 le cuesta hacer conversiones para las consolas porque no quieren perder cuota de mercado arcade, ya menguante. De hecho menciona que la versión de dicho juego (que salió en Playstation 4 en 2018) se ha hecho para que gente de provincias, allá donde han cerrado salones, puedan seguir jugando.

Siguiendo con este título, es un claro exponente de la errónea percepción de que los juegos arcade son cortos. En Border Break la duración media de la partida es de 60 minutos por 500 yenes (unos 4 euros), lo que se diferencia mucho de los pocos cabinets que nos siguen llegando. Por supuesto no es el único caso. De hecho, este tiempo de juego estimado y dichos precios no son descabellados en la actualidad ya que ahora mismo se paga por tiempo jugable. Por esa razón en la mayoría de cabinets se ofrecen partidas de prueba de manera gratis para así atraer a gente y darle a saber a qué va a invertir su valioso tiempo (y dinero).

He aquí uno de esos arcades “caros”.

Pero el jugador de partidas cortas siempre ha tenido a su disposición otras opciones, ya sean títulos de lucha, shooting games o de conducción, o también retro. De hecho hay una placa nueva, llamada exA-Arcadia, que ha sido creada con la intención de volver al pasado con un catálogo que incluiría títulos como una nueva versión de Super Hydora (2010), de Locomalito y Grizor87. Aparte, servicios como el mencionado NESICAXLive de Taito ponen disposición del jugador multitud de títulos descargables de ámbito retro, como los clásicos de Capcom o SNK. Y es que en Japón no se olvidan del pasado, pero lo que da más dinero son los juegos-servicio a largo plazo para competir con otros dispositivos de entretenimiento.

Aún así todavía queda espacio para nuevos títulos que nos recuerdan a los que veíamos en los salones importantes de nuestro país. De hecho, algunos llegan por aquí. Uno de ellos es The House of the Dead: Scarlet Dawn (2018), la nueva entrega de la mítica serie de shooters. Otro buen ejemplo del género es Luigi´s Mansion Arcade (2013), desarrollado por Capcom para la placa Nu de Sega.

The House of the Dead: Scarlet Dawn.

Los juegos de conducción son otro de los géneros más recordados del pasado, y en la actualidad cuentan con cierta representación. El más famoso de los últimos lustros posiblemente sea Out Run 2 (2003) y sus múltiples reediciones, pero no es el único. Hay coetáneos como Initial D Arcade Stage Ver. 3 (2004) o Wangan Midnight Maximun Tune (2004) que tiran más hacia la vertiente de duelos callejeros, mientras que el recientemente descontinuado Sega World Drivers Championship (2018) viraba más hacia campeonatos tradicionales de manera online. Por supuesto, como muchos habremos visto en algún arcade patrio, Bandai Namco cuenta con la licencia de Mario Kart Arcade desde el año 2004.

Como he mencionado, los juegos de lucha cuentan con decenas de grandes exponentes. De hecho en los últimos años hemos visto que Capcom ha lanzado con algo de retraso la versión arcade de Street Fighter V (2019). Pero hay más: Namco Bandai ha apostado por Tekken 7 (2015), Tecmo Koei ha hecho lo propio con Dead or Alive 6 (2019), SNK ha sacado Samurai Shodown (2019) o casi todo lo que desarrolla Arc System Works, como Blazblue Cross Tag Battle (2019). Y todo esto sin contar éxitos de los últimos años, como Virtua Fighter 5 (2006), Persona 4: Arena (2012) o King of Fighters XII (2010). Y en este 2021 parece que vamos a asistir a un nuevo revival del género…

Un par de chicas jugando a Taiko no Tatsujin.

Por supuesto, los títulos musicales nunca fallan. De hecho, Konami hace décadas que prácticamente solo saca arcades de este género, actualizándolos cada cierto periodo de tiempo. Algunos de ellos son: Pop´ n Music (1998-presente), el citado beatmania, GuitarFreaks (1999-presente) o DrumMania (1999-presente). Pero no es el único exponente del género. Namco Bandai tiene a los eternos Taiko no Tatsujin (2001-presente), Capcom a crossbeats REV. (2015) y Sega cuenta con la licencia de Hatsune Miku, aparte de Maimai (2012-presente), un título que es el mayor éxito actual del estudio AM1, en el que el cabinet tiene una curiosa forma que recuerda a una lavadora. Incluso empresas que no se suelen ver en los arcade, como Nintendo, metió la cabeza en el género gracias a Sega con la conversión a Naomi de Rhythm Tengoku (2007). Tampoco hay que olvidar los puzzles, como las diferentes entregas de Puyo Puyo, o los juegos de mesa, como los mahjong, que siguen teniendo adeptos.

Hasta aquí he hablado de juegos más o menos tradicionales, pero por supuesto, no esta de más mencionar esos juegos que seguramente nunca saldrán del archipiélago nipón. Uno de esos géneros es el RPG. Sí, este género es bastante común, al contrario de lo que pueda parecer. Por ejemplo, tenemos Fate/Grand Order Arcade (2018), que es un PvP (principalmente, ya que también cuenta con un escueto modo PvE) en el que combatimos en luchas de tres contra tres a tiempo real. Este último ejemplo abunda también en la cada vez más prolífica relación entre licencias ajenas a las desarrolladoras, normalmente cogiendo el testigo de licencias de anime o de títulos de éxito en smartphones. Otro ejemplo de ello sería Kemono Friends 3 (2019), un título que apuesta por combates por turnos al igual que Code of Joker (2013) o Pokémon Ga-Olé (2016). Aún así, gracias a los arcades se ha podido ver rescates de propiedades intelectuales que han estado en el dique seco hace años, como pasaría con la saga Shining en Shining Force Cross (2009). Esta entrega es básicamente una secuela espiritual de Quest of D, por lo que se sigue apostando por una experiencia jugable que recuerda a Diablo (1996) y Phantasy Star Online (2000), en el que debemos conseguir armamento y objetos en diferentes mazmorras.

Kantai Collection Arcade, uno de los títulos más exitosos de Sega AM2.

La gestión y estrategia es otro género que se ha visto beneficiado. Posiblemente Sangokushi Taisen sea el título más referenciado, ya que ha tenido versiones en consolas. Su jugabilidad se basa en combates estratégicos contra otro jugador, humano o no, donde organizamos nuestras tropas mediante cartas físicas a la vez que ejecutamos nuestros ataques. Por otro lado, Kantai Collection Arcade (2016) presenta una suerte de combates de flotas navales (representadas como chicas) mediante Active Time Battle, en el que tenemos la posibilidad de navegar por el escenario para evadir o atacar en el momento adecuado.

Cambiando de tercio tenemos Wonderland Wars (2015) o Lord of Vermillion (2008), que optan por el género MOBA ayudándose de la pantalla táctil (algo que en realidad es un estándar en cualquier cabinet actual), combinado con cartas físicas. Los mencionados juegos de gestión, como WCCF Footista (antiguamente conocido como World Club Champion Football) siguen funcionando, al igual que los StarHorse (2000-presente). Este tipo de títulos garantizan una partida de más de media hora, por lo que el precio suele ser más caro. Y esto es lo que ha dado alas al sector desde hace lustros: fomentar la fidelidad mediante experiencias más complejas. O lo que es lo mismo, se ha pasado de aquello que decía Yu Suzuki (“el juego arcade tiene que durar de media unos tres minutos”) y de experiencias intensas a que los jugadores y jugadoras pasen mucho más tiempo inmersos en títulos más profundos en el sentido de sus posibilidades y complejidad.

El público infantil también ha contado en los últimos años con varias propuestas más que interesantes, ayudado por la adopción de una imagen más amable de los salones recreativos. Normalmente estimulan el uso de la creatividad, como Edel Sunaba (2014), en el que el jugador hace uso de arena magnética para crear paisajes y fomentar su destreza. Otro buen ejemplo es el shooter Rakugaki Card Battle Gekitsuiou (2016), en el que tenemos que dibujar en una carta nuestra nave espacial para después escanearla en el lector magnético de la recreativa y ver y utilizar a nuestra creación en ella. Y tampoco hay que olvidar que hace unos años se ha retomado la mencionada y exitosa saga Mushiking. En definitiva, vemos que Taito es la casa de los juegos de lucha, en Sega y Namco Bandai es todo es mas ecléctico, con bastante interés al juego online, mientras que Konami apuesta más por los juegos musicales.

Pero, ¿por qué no suelen salir estos juegos en consola? Pues la explicación no tiene mucho misterio. Sí, es cierto que hay títulos como los bemani de Konami o Oshare Majo Love and Berry que salen al mercado acompañados de periféricos que simulan lo que sería la sensación de su contrapartida arcade, y últimamente se han visto adaptaciones al mercado móvil. También tenemos casos como las diferentes entregas de Hatsune Miku o los Taiko no Tatsujin, que siguen aterrizando a día de hoy en las consolas. Pero hay otros títulos, como la mayoría de los de conducción o los de acción multijugador que extraña que no se vean en nuestros dispositivos domésticos. Pero la razón por el que la mayoría de juegos no salen en otras ventanas es simple, como denotaban las declaraciones de Yo Momotani: no hacer daño al sector arcade.

Resquicios actuales

En los salones correspondientes de cada empresa nos encontramos con cabinets de las susodichas, como si hubiese un pacto de no agresión. Movimientos recientes reconocen dicho pacto, y es que hace poco Taito y Sega han acordado que van a compartir el mismo sistema online “para contribuir a revitalizar la industria del entretenimiento”, como dice el comunicado. Según Takenobu Mitsuyoshi, el mítico compositor de bandas sonoras como Daytona USA o Sega Rally (1995) “recientemente, los desarrolladores de la industria arcade están trabajando juntos para que el sector se fortalezca y atraer a más gente a los salones.”

Pero, posiblemente el mayor problema de la falta de importancia del sector ha sido no ser el referente que era antaño, no sólo en el ámbito tecnológico. Porque hay que decir que hay un punto de inflexión para varias compañías, que han dejado de dar prioridad a lanzar sus juegos antes que en consolas. Dead or Alive 6 o Street Fighter V entre otros han aparecido más tarde en los salones que en consola. Y títulos como los Mario y Sonic en los Juegos Olímpicos (2008-presente) son conversiones tardías que apenas se conocen aunque lleguen a occidente. Para este tipo de juegos “tradicionales”, el arcade ha pasado de ser su escaparate a convertirse en una ventana muy residual y secundaria.

Haruo y Akira, de Hi-Score Girl, jugando a Out Run.

Aunque no lo parezca a primera vista, cuando uno pisa un salón recreativo japonés en la actualidad da la impresión que el juego arcade tiene cierta pátina de minoritario, ya que a primera vista lo que vemos es mucha máquina de gachapon, merchandishing y los míticos Ufo Catcher. Pero también hay unos claros intentos de salvaguardar el sector con ejemplos de títulos como la adaptación de Beat Saber (2018), Mario Kart Arcade GP VR (2017) o espacios como el Sega VR de Akihabara, que optan por la realidad virtual, o el free to play característico de los móviles con Puyo Puyo Quest Arcade (2013). Tampoco hay que olvidar que sagas como Yakuza (2005-presente) muestran lo que ha hecho Sega o Namco (en Yakuza 5) en los arcades, desde Virtua Fighter o Out Run (1986) hasta aquella locura en el que gamificaron los urinarios con Sega Toylet (2011).

La diferentes entregas de títulos como Tekken siguen dando guerra tanto en consolas como en sus cabinets, mientras que mangas como Hi Score Girl y sus secuela (2010 — ) nos muestran que todavía hay nostálgicos de los salones, aparte de los eternos jugones salaryman. Una pena que mucha gente no lo pueda o ni siquiera los haya experimentado jamás, porque jugar en esos ambientes a juegos únicos es impagable. Aunque, como se puede denotar, en el archipiélago nipón ya se empieza a acusar cierta fatiga. No en vano, en veinte años se ha pasado de más de 50.000 salones arcade a menos de 15.000 en 2017, según la Japan Amusement Industry Association (JAIA), con sonados cierres como el de Anata no Warehouse el pasado otoño o la venta de los doscientos Club Sega por parte de Sega Sammy a Genda el pasado mes de noviembre de 2020.

Empleados del mítico Club Sega Akihabara #2 en 2020, agradeciendo a los clientes por todos estos años.

Quién sabe: ante noticias como la reciente absorción de la rama arcade de Sega por parte de la de consolas (a pesar que dicha división ha representando un porcentaje considerable a las arcas de la compañía hasta la llegada de la pandemia) y la nueva reorganización de estudios, quizás haya más presencia de este tipo de juegos en un abanico mucho más amplio de dispositivos y en un futuro inmediato. De hecho ya comenté hace unos meses que la Sega Arcade resulta que ha estado lanzando varias conversiones para consolas y móviles. Además Konami ofrece desde hace un tiempo el poder jugar remotamente a sus juegos arcade, como Bombergirl, vía móviles y PC.

Puede que todos estos eventos hayan hecho que todavía siga vigente la experiencia de los salones y sus todavía originales propuestas inéditas, pero esta vez en nuestros dispositivos domésticos. Aún así en occidente empieza a haber bastante movimiento referente a la cultura arcade “presencial”, gracias a varias iniciativas que hay en la actualidad como el Museo Arcade Vintage de Ibi, Arcade Planet en Sevilla, Arcade Levels en Zaragoza o Mikado Game Center Europe de Tudela entre otros, así como varios salones que apuestan por la realidad virtual como mayor atractivo. Pero las cosas que nos llegan con cuentagotas no dejan de ser una mera curiosidad (como lo que distribuye la ex-filial europea de arcades de Sega), entre resquicios del pasado a modo de preservación y punto de encuentro de nostálgicos. Por ello, a pesar de todo, la situación dista mucho de la de antaño y casi que busca más la experiencia retro, a diferencia de un mercado nipón que ha buscado diferenciarse y adaptarse al presente.

Mikado-chan nos aconseja llevar máscara en los arcades que llevan su nombre.

«Texto publicado originalmente en la newsletter de City Game Pop, el proyecto hermano de BeatnikMag»

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