Un año de BeatnikMag

Pues sí, ha pasado bastante rápido este año.

La verdad es que es un aniversario algo descafeinado por lo poco que escribo aquí desde este verano. Hay explicación. Tenía pensado escribir mínimo una entrada al mes, pero cuando cobras por artículo en otros medios, se hace algo cuesta arriba escribir por escribir. Y más cuando el contenido que me aceptan aquí y aquí (y el que hacía antes aquí) es parecido al que hago en este blog, por lo que aviso la gente que me seguís, el contenido externo que hago hay que tomárselo como prácticamente una extensión de BeatnikMag.

Aún así esto no quiere decir que vaya a abandonar esta página, ni mucho menos. Pero hasta que me dejen, me enfocaré principalmente en aquellos sitios que me merezcan la pena. Vamos, que el blog lo dejo para casos especiales (que espero que hayan muchos), como el último artículo que realicé a causa de una conversación con un youtuber. Por lo pronto, sé que este mes habrá una pequeña entrada, en noviembre una que debería haberse publicado en un medio importante y en diciembre unas cuantas sobre lo mejor y peor del año (y puede que alguna sorpresa, pero todavía no lo puedo afirmar con seguridad).

Lo cierto que este blog empezó como un Tumblr más el 17 de marzo del ya lejano 2013. Básicamente reblogueaba y subía fotos (de hecho, lo sigo haciendo) de los productos culturales que consumía, así como imágenes relacionadas con los momentos de la época. A pesar que en aquella época estaba bastante metido en la semiótica (de ahí a que utilizara principalmente dicha web mostrando imágenes en un contexto concreto temporal), de esos años tengo artículos propios y compartidos que los tengo guardados para, posiblemente, rehacerlos como hice con aquel de Bioshock. Quien tenga curiosidad de qué tratan, los títulos están en la parte baja de esta web a modo de archivo.

El caso es que no me planteé escribir mucho más de lo que hacía hasta el 2017, cuando hice mi Trabajo de fin de Grado que trataba sobre la fotografía de Chema Madoz analizada bajo la metodología de mi tutor Javier Marzal, y del que me llevé una pequeña alegría cuando me di cuenta que había sido citado en otros trabajos académicos. Y es que la imagen en todas sus formas es, o era, lo que me apasionaba. Pero fue empezar la carrera hace años y se me evaporaron las ganas. Igual se me reactiva el interés próximamente, de hecho tengo en mente varias ideas al respecto.

Posteriormente me dio por empezar a escuchar podcasts en aquel 2017. En concreto, el tema principal del que consumía era de ámbito retro. Unos me parecían más o menos buenos, aunque alguna vez pecasen de utilizar demasiada Wikipedia. Otros, directamente, no me hicieron mucha gracia. Entre que muchos son 4 o 5 amigos que se juntan a charlar y bromear entre ellos, la impresión no era buena, y directamente mentían dado por válidas afirmaciones sacadas de cualquier foro. En definitiva, poca profesionalidad. Ya sé que pueden hacer lo que les de la gana, pero hay que tener cuidado de decir tonterías tenga el podcast el tráfico que tenga. Porque si el programa lo escuchan mil personas, ya es una cantidad bastante importante como para dejar de lado todo el tema de las fuentes. Y sí, en concreto el contenido y enfoque del que no estaba de acuerdo era por consolas, juegos y por grupos de personas que no se merecen ser tratados de esa manera. Y esa fue una de las razones principales para empezar a escribir, intentando desmentir mucho mantra de una manera divulgativa.

El blog creo que no ha ido mal en cuanto a visitas. Por cierto, me ha sorprendido que desde que escribo menos, las visitas se hayan mantenido al mismo nivel. Eso sí, justamente el artículo más visitado es el que puede parecer más polémico. Sí, es el de la oportunidad fallida de Edge España, posiblemente por estar bien posicionado en Google. Curiosamente, otro que visitan mucho (sobretodo gente de Sudamérica) es aquel que recordaba las campañas de publicidad de la primera Playstation, del que seguramente se haya hecho un hueco en algún foro de por allí. El de Stop!! Hibari-kun!también ha ido bien, así como el mentado de la situación actual de Sega y el de las placas actuales de la compañía. Y aquellos en los que he sido seleccionado en las recopilaciones que hacen los amigos de Otakufreaks(en concreto, los de DreamcastNaomi y Bioshock) también han recibido bastante amor. Sin embargo, los artículos que han llamado la atención a los que me han dado trabajo, han sido los de música.

En fin, que esto sigue. Muchas gracias a toda la gente que se suele pasar por aquí.

Nos leemos.

La consola más exitosa de Sega cumple los treinta

Hoy, lunes 29 de octubre, se cumplen 30 años de la salida de Megadrive en Japón. Fue mi primera consola de sobremesa, cuando ya estaba moribunda en el mercado, y tengo buenos recuerdos de ella. Mi modelo era el rediseño que hicieron pero la verdad es que me gusta más el original.

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El modelo de la parte superior es la primera (y superior) versión. La que tuve (y tengo) es la de abajo.

Por lo que veo, en Japón no se han hecho mucho eco de la efeméride, sólo una web conmemorativa que comparte con Dreamcast y un tweet. No vendió mal allí, pero quedó muy lejos de sus rivales: Super Nintendo vendió cerca de 18 millones, Pc-Engine 8 millones y Megadrive se conformó con algo mas de 3 millones y medio.

Me da la impresión que está siendo un aniversario bastante descafeinado. Supongo que el retraso de Megadrive Mini ha tenido que ver. También porque el aniversario en Estados Unidos y en Europa es el año que viene y en dos años, respectivamente.

Sobre mi experiencia, tuve estos juegos:

 

 

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La verdad es que no me podía quejar, ya que era una época que no se solían tener muchos juegos. También ayudaba el cartucho de 6 juegos que traía la consola, claro. Aunque me quedé con ganas de tener juegos como Virtua Racing, Dynamite Headdy, Gunstar Heroes o Sonic & Knuckles (me encantaba la portada), gran parte de mi clase, vecinos y familia tenían una Megadrive, por lo que pude disfrutar de muchos más juegos. También me llamaba la atención la 32X y el Knuckles Chaotix, más que la Mega CD. Menos mal que no las tuve en su momento. Por lo menos nos queda la emulación, el Everdrive, la Mega SG y la próxima Megadrive Mini para los títulos con los que me quedé con las ganas.

Tampoco puedo olvidar mencionar que tuve 2 mandos, uno de 3 botones (prácticamente inservible en juegos que utilizaban 6 botones, como Street Fighter) y otro de 6 botones con turbo, genial para dejar de machacar el mando cuando manejaba a Honda o Chun-Li. La verdad es que lo pienso ahora y qué poca previsión tuvieron en Sega.

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De todas formas, he acabado cogiéndole un poco de tirria a Megadrive. Parece que solo exista esta consola, no sólo para los usuarios, sino para la misma Sega. Entre recopilatorios, venta en tiendas online de sus títulos, el «pesado» de Sonic y su larga sombra respecto a juegos posteriores hacen que prefiera hasta la Super Nintendo. También, a causa de su importancia en occidente además de ser clave del éxito de la consola, gran parte del catálogo de Megadrive se compone de juegos deportivos que no son muy atractivos en la actualidad. Encima, gente que se considera fan de Sega (y que después pasaron de Saturn, curiosamente) menosprecia las demás consolas de la compañía, cuando igual no han jugado a ninguna.

Para terminar, como curiosidad, pongo el primer anuncio de Megadrive en Japón protagonizado por Seikou Itou, un rapero y escritor japonés:

Como podemos ver, el claim es bastante potente y suena bien: Visual shock! Speed shock! Sound shock!  Uno de los últimos juegos de la consola, Alien Soldier, lo incluía en la imagen de menú.

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Siete años después todavía tenían presente el claim. Muy meritorio en publicidad.

En fin, una corta entrada y humilde homenaje para la consola de mi infancia. Pero no sé, para mi gusto le falta «algo».

O igual le sobran fans.