Lo mejor de 2019

Como ya dije hace un par de meses, este blog ha ido menguando su contenido hasta quedarse en una entrada al mes, más o menos. Como ya expliqué, la causa de ello el estar colaborado en sitios en los que recibo retribución monetaria, lo que hace que me falte tiempo y ganas de escribir aquí. Pero como dije, una entrada al mes fija, más algo de lo que me apetezca hablar referente a algún evento actual, me parece que cubre bastante la periodicidad de esta página.

En fin, que en todas las webs en las que estoy presente me han pedido que haga una breve reseña de los mejores productos culturales que me atañen. Con ese deber cumplido, BeatnikMag no iba a ser menos. Allá vamos.

Videojuegos

Este año a la consola que más he jugado creo que ha resultado ser la Super Famicom Classic Mini (sí, la japonesa). He descubierto juegos como Do Re Mi Fantasy: Milon Quest o Ghost Sweeper Mikami (este gracias al genial canal de Giru), he redescubierto joyas Earthbound y he vuelto a jugar a los típicos que todo el mundo conoce. Eso sí, me ha vuelto a pasar lo mismo de siempre con Chrono Trigger, que es dejarlo a medias hasta nueva orden.

También he vuelto a jugar a Gravity Rush (una pena que el Japan Studio no despunte en ventas, se merecen más reconocimiento) o a Yakuza 0 (menuda maravilla). Cuando quiero una partida rápida, aparte de la mini de Nintendo, suelo tirar de Saturn, Dreamcast o Xbox 360, esta última gracias a las rebajas que suelen hacer los juegos arcade de Sega. También he desempolvado mi Playstation por su vigésimoquinto aniversario, por lo que igual en navidades me pongo con algún título pendiente como Xenogears.

Ya hablando de juegos que han salido este año (bueno, uno es del 96, pero es jugable en inglés desde hace una semana) hay tres juegos que se merecen estar en este top:

  • Death Stranding — Kojima Productions

Hice un análisis para Akihabara Blues y lo recomendé como juego del año. La verdad es que tengo que decir que había tramos en los que me sentí decepcionado ante lo que veía. Pero no deja de ser un juego bien trabajado y bastante original en su propuesta, a pesar de estar algo descompensado y lejos de otras obras de Kojima. Aún así es, posiblemente, lo mejor (o por lo menos lo más importante) de lo que he jugado de este año.

  • Shenmue III — YS Net

A pesar del decepcionante último tercio del juego y detalles como la música reciclada y de continuidad narrativa (y otros muchos aspectos menos trabajados que en las dos primeras entregas), durante mucho rato estaba bastante extasiado por lo que estaba viendo. Una pena que esta tercera entrega consista casi siempre en trabajar/apostar para conseguir dinero, desbloquear el avance de la historia pagando con lo obtenido y vuelta a empezar. Aún así lo he disfrutado mucho, es largo, gráficamente mejor de lo que esperábamos todos y tiene sus momentos de lucidez. Pero tiene que mejorar bastante en una hipotética secuela. Por cierto, también lo analicé en Akihabara Blues.

  • Sakura Taisen — Sega/RED

Saturn lleva un tiempo que está recibiendo traducciones de juegos que no se dignaron a traer en su momento. Gracias a eso, el año pasado completé Policenauts, que se convirtió en un juego a la misma altura de Metal Gear Solid y me hizo escribir sobre ello. Este año que acaba nos han dejado a los todavía usuarios de la consola otro regalo en forma de traducción de la primera entrega de una de las sagas insignias de Sega: Sakura Taisen. Y debo decir que me está gustando mucho la mezcla de visual novel con ese toque harem de manga “noventero”, alternándose con batallas tácticas por turnos en el que manejamos a mechas en unos años 20 alternativos. Deseando estoy de que saquen la nueva entrega el año que viene en Playstation 4, como también deseo que se terminen estos proyectos de traducción para la 32 bits de Sega.

Música

Lo cierto es que este año he tirado bastante de discos anteriores a 2019. Así que recuerde Mellow Waves/Ripple Waves de Cornelius, 2 de Mac DeMarco, 3 de Sweets Robots Against the Machine (sí, muy originales sus títulos), 6 Feet Beneath the Moon de King Krule, , los tres discos de Shintaro Sakamoto (que se ha convertido en uno de mis referentes) o incluso Zona Temporalmente Autónoma de Los Planetas. También tengo que recordar la decepción que me ha supuesto el nuevo disco de Shiina Ringo más allá de su horrible portada. Salvo un par de singles, me ha parecido un trabajo algo flojo (aunque pienso así de la artista desde la época de Tokyo Jihen…)

Aún así, que hayan salido este año 2019, he disfrutado mucho de estos:

  • Hochono House — Haruomi Hosono

Lo he metido como disco del año en Canino. Una reimaginación de uno de los discos más influyentes de la música japonesa, adaptado a los géneros en los que Haruomi Hosono se ha enfrascado a lo largo de lo ya larga carrera. Poco más necesita para convertirse en uno de los trabajos del 2019.

  • So kakkoii 宇宙 — Kenji Ozawa

Sinceramente Kenji Ozawa nunca me ha terminado de gustar más allá de su época con Keigo Oyamada en Flipper´s Guitar, por lo que este primer trabajo después de trece años de su anterior disco lo había cogido con pocas ganas. Pero la verdad es que me ha dado una bofetada en la cara. Más allá de unos arreglos un poco “pencos” y la falta de voz de Ozawa, lo cierto es que me ha gustado mucho en el cómputo general. A los japoneses les ha gustado, viendo que ha sido número 2 en las listas de ventas en la semana de su salida. Una posición que ya les gustaría a los demás artistas relacionados con el Shibuya-kei acercarse.

  • Blue Harlem — Yogee New Waves

Uno de los últimos exponentes que les etiquetan como Shibuya-kei (y el City pop) como Never Young Beach y similares. Otro discazo con buenos singles con toques nostálgicos y…marítimos. No sé, a mí me recuerdan hasta cierto punto a Flipper´s Guitar gracias a cierto toque psicodélico (y también porque el cantante parece una mezcla entre Kenji Ozawa y Keigo Oyamada en el 90). Este mes de diciembre han sacado un EP muy bueno, por lo que en unos meses se espera otro disco que espero que tenga la calidad de Blue Harlem.

Lecturas

He leído más, pero creo que no está de más reseñar los que más me han gustado, aparte de Stop! Hibari-kun!! del que ya dediqué una entrada.

  • La cantina de medianoche — Yaro Abe

Un bar que sólo abre a medianoche en uno de tantos barrios rojos de Shinjuku es el lugar donde prostitutas, travestis, yakuzas y trasnochadores en general cuentan sus penas mientras se hinchan a comer de madrugada lo que el barman haya cocinado. En Netflix hay un par de temporadas de la serie de imagen real, pero la situaciones son menos explícitas que en el manga.

  • Helter Skelter — Kyoko Okazaki

La edición que ha sacado Ponent Mon este año lo he puesto en Canino como mejor lectura del 2019. Tiene ciertas referencias al Shibuya-kei (el manga originalmente se serializó en 1995), por lo que en ese aspecto ya me había ganado. Básicamente es la historia de una supermodelo (operadísima) que ve ya como su carrera va cuesta abajo, lo que hace que su vida personal se vea afectada (así como su estabilidad mental). Tengo pendiente la adaptación cinematográfica que se hizo hace unos años y que protagoniza la polémica Erika Sawajiri.

  • Nieve de primavera — Yukio Mishima

Tengo la tetralogía hace años (del que pertenece esta primera entrega) y hasta hace poco no me había animado a leerla. Esta primera parte, la verdad sea dicha, tiene demasiados elementos de folletín predecible. Pero aparte de esto y más allá de la elegante escritura de Mishima y la descripción del Japón de la era Taisho, la historia de un amor prohibido que pocas semanas antes no lo era me ha gustado más de lo que pensaba. A la espera de terminar Caballos Desbocados, su segunda (y se supone que superior) parte.

Y esto es todo (en 2019)

No creo que haya nueva entrada en lo que queda del año. Eso sí, el año que viene habrá más y mejor, tanto en el blog como en otros proyectos (de los que por ahora no puedo decir nada). ¡Felices fiestas, y nos leemos en Twitter!

Sobre los libros de videojuegos y el peligro de las fuentes

El otro día estaba escuchando el programa del podcast Rejugando que se celebró en la Madrid Games Week. El tema versaba sobre las revistas y libros sobre videojuegos, donde estaban todos muy contentos por cómo estaba yendo el tema. Sobretodo me llamó la atención que dijeran, caras conocidas del sector que el libro de Sam Pettus sobre la historia de Sega (traducción editada por la editorial Gamepress, del que estaba su director en el programa y algunos componentes de la misma) es muy bueno.

Como escritor de un libro sobre Sega pero desde otro ámbito a este, me interesé por éste libro. Mas que nada por el problema que supone encontrar fuentes para dicho proyecto. Me hice con una copia y ¿qué me encuentro? que no hay bibliografía, algo básico y que le hace perder toda credibilidad. Me parece un fallo bastante importante y hace que no sea muy fiable la información que hay, de hecho veo más de una errata por no informarse bien. Sin saber las fuentes utilizadas ni una sección de bibliografía hace que el libro sea muy poco profesional.

Buscando algo más de información, veo que el autor del libro no tiene buena «prensa» y ya está «calado» en foros especializados en videojuegos. Como suponía, la mayoría de información que hay en el libro no es que sea del todo fiable. ¿Qué dicen de Sam Pettus por ahí?:

– Sam Pettus is a joke – his «articles» are little more than statement regurgitations cobbled together from random fan sites with no fact checking or citation in place. The fact that he’s trying to sell a book which is largely based on his web postings underscores his character as a hack trying to cash in on the «retro craze.»

– It’s not a matter of love or hate, bad journalism is bad journalism.

– Poorly cited and opinionated I would say.

– I’ve checked a lot of his sources in the past, and all of them carried the information he was using, the problem is some sources are moderately reliable (newspaper articles, books), whilst others are from iffy places like gamefaqs, and other fansites, and the information is not attributed directly to the source in the write-up so you can’t discern between the good sources and iffy ones.

– Exactly, he writes outdated internet rumors and his own conjecture as fact

Y como buen americano sólo habla bien de Sega America que, con la excusa del éxito de Megadrive, han terminado apropiándose del éxito de la compañía y el fracaso de ésta se lo atribuyen a Japón. Que yo sepa, el «endiosado» Tom Kalinske estaba en plena época de Saturn…

Y claro, el problema es que esta gente una vez escriben un libro, los datos publicados pasan a ser verídicos para el sector. No hay más que escuchar otros podcast y «youtubers» que dan por válido todo y los expanden al público todavía más. Siempre es lo mismo, Sega América «buena» y Sega Japón «mala». Pero, ¿acaso se han molestado en hablar con los directivos japoneses de la época para contrastar la información?

Captura de pantalla 2018-11-22 a las 12.49.26.png
Yo no digo que los datos y las declaraciones sean mentira pero, que menos que poner la fuente. Este de Jose Angel Sánchez creo recordar que era de Hobby Consolas. No costaba poner publicación, número y fecha porque no aclara que fin de año es. ¿100.000 Dreamcast a finales del 99? ¿o finales del 2000?

Otra cosa es que, en muchos casos (no todos aunque los que hay son del estilo «un informe de tal empresa») donde se muestran datos cómo cifras de ventas o ganancias y pérdidas y no ponen fuentes. ¿Qué cuesta poner que dichas cifras son del informe anual fiscal de Sega, donde seguramente lo han sacado? Pues así es el libro, en cualquier página se encuentran muchos fallos así.

Captura de pantalla 2018-11-22 a las 12.31.23
Página random. El juego de la imagen salió en diciembre del 98 (en vez del 2 de septiembre). Y en Japón salieron más de 3 juegos en el lapso de tiempo que dice el autor, aparte de las erratas de escritura que hay.

Veo que hay declaraciones de directivos de Sega (casi ningún japonés, por cierto) y no indican de dónde los sacan o las cifras de ganancias y pérdidas en los diferentes mercados y tal, donde meten el número y ya. No digo que se lo inventen, pero en un libro es esencial saber de dónde han cogido la información. Me da a mí que Sam Pettus no ha hecho un trabajo de fin de Grado en su vida.

Captura de pantalla 2018-11-22 a las 12.26.50.png
Estoy seguro que el autor del libro estaba en algún foro cuando vio que algún «forero» puso una imagen como ésta diciendo que son imágenes de Virtua Fighter 3 para Saturn y la dio por válida. Por cierto, está confirmadísimo que dicha imagen no es de dicha consola.

Si bien es cierto que no he leído la versión española, en la que recalcan en su web que está corregida y aumentada. Viendo que han metido mano gente que admiro, como Raúl Montón (The Punisher en Superjuegos y antiguo trabajador de SEGA España) y Jose Antonio Moreno (Evil Ryu en Loading o en Pulpodcast), estoy seguro que habrán hecho un buen trabajo.

Captura de pantalla 2018-11-22 a las 12.44.11.png
Declaraciones e información interesantes, pero ¿de dónde lo ha sacado?

Todo este tipo de publicaciones (como otro libro, Console Wars, que es básicamente una ficción USA vs Japón) que, como ya he mencionado, no hacen más que «endiosar» a la parte americana de Sega y se defenestra a la de Japón. Y todo porque cogen la información de a saber donde.

Por lo menos, parece que los japoneses están empezando a hablar del tema, como Hideki Sato, el diseñador principal de las consolas de Sega . Y en nada el citado Tom Kalinske, que para quien no lo sepa era el presidente de Sega América, va a hacer una conferencia en la Barcelona Games World que se celebra a finales de este mes. Habrá entrada sobre este acontecimiento, claro.

En fin, me parece que debería de haber cierto cuidado sobre este tipo de libros, y la industria todavía tiene que ir mejorando mucho en este apartado.