BeatnikMag Radio #10: Shinjuku (Kei) Crazy Nights

Esta décima entrega sí que se podría decir que es realmente un programa de radio o podcast musical “de verdad” por una sencilla razón: por fin he puesto mi “aterciopelada” voz al asunto. Desde el principio quería que BeatnikMag Radio fuese locutado pero, como se ha demostrado hasta ahora, no me había puesto con ello. Es como un programa piloto, así que ya sé que hay mucho margen de mejora. Aunque, por el contenido, vale la pena.

En esta ocasión nos adentraremos en el Shinjuku-kei, un estilo que realmente se podría decir que es básicamente como describía Shiina Ringo a su música y que consistía en rock, jazz y toques folclóricos japoneses. Todo esto acompañado de letras y una actitud con bastantes toques transgresores. Y claro, a partir de su rotundo éxito empezaron a salir grupos y solistas afines a estas características. En el programa comento brevemente a los artistas que he incluido.

Lo he subido a Soundcloud, pero a saber si aguanta mucho tiempo…Dejo link:

El programa en Mixcloud:

En Ivoox (no sé incrustar el reproductor)

https://go.ivoox.com/rf/58089254

El tracklist de BeatnikMag Radio #10: Shinjuku Kei (Crazy) Nights se compone de:

  1. Shiina Ringo — やっつけ仕事
  2. Shiina Ringo, 斎藤ネコ — ギャンブル
  3. Puffy — 日和姫
  4. Urbangarde — スカート革命
  5. Suchmos — STAY TUNE
  6. EGO-WRAPPIN’ — Mother Ship
  7. Soil & “Pimp” Sessions, Yojiro Noda — ユメマカセ
  8. Tokyo Incidents — sa_i_ta
  9. Kinoko Hotel — 銀色モノクローム
  10. Rie Tomosaka — 子供の情憬
  11. ペトロールズ — 雨
  12. Crazy Ken Band — California Roll
  13. Sheena Ringo — 歌舞伎町の女王

Y bueno, este es el primer programa de muchos en el que me tendréis que aguantar. La periodicidad no la tengo clara, pero mínimo habrá uno al mes. De hecho posiblemente en estos meses los suba más a menudo, porque igual rehago los otros nueve mixes anteriormente subidos, ya que creo que aportaría más información a lo que estaréis escuchando. Y eso creo que es bueno.

En fin, muchas gracias por escucharme.

Esta entrada se basa en una propuesta de playlist a la revista Canino, pero no pudo ser por temas de su cierre. Aún así me dio tiempo a hacer un pequeño repaso a varias propuestas underground niponas en dicha web, que desembocarían en la llegada de la popular Shiina Ringo. A continuación os dejo el link del artículo que sí me dio tiempo a completar, por si os interesa:

Beatnikmag Radio #8: Japanese Summer Edition

¡Qué calor!

Esta vez la temática elegida es una selección musical veraniega en clave, cómo no, japonesa. Desde las evocadoras tonadas de Out Run, o Mario Sunshine, hasta las últimas tendencias de lo que se escuchan los modernos de Shibuya (con Yogee New Waves o never young beach como exponentes, es que les ha dado por el summer friendly). Tampoco me olvido de la música de personalidades de décadas pasadas que siguen dando guerra (hola, Haruomi Hosono). La lista esta vez consta de una playlist de Spotify (¡cinco horazas!), ya que Mixcloud da bastante trabajo.

Que disfrutéis.

EDIT: En Spotify hay canciones que, por más que las busque, no las encuentro. De ahí a que utilizase Mixcloud, ya que puedo poner canciones de mi discoteca. En fin, que he hecho un mix nuevo en dicha web.

BeatnikMag Radio #5: With Flipper´s Guitar, Ozawa and Oyamada

Recopilación especial , repasando la carrera de los dos componentes de la mítica banda fundadora (sin saberlo) del Shibuya-kei. Como Mixcloud tiene ciertas reglas, me he quedado con las ganas de meter más canciones, sobretodo de la segunda mitad de los 90 y principios del 2000. Aún así creo que es un recorrido más que interesante para hacernos una idea de las diferentes rutas que tomaron Oyamada (música experimental minimalista) y Ozawa (pop con toques de jazz y soul).

Aviso, posiblemente estos meses de calor significarán que habrá menos “programas”, pero a cambio serán especiales más largos.

BeatnikMag Radio #5: With Flipper´s Guitar, Ozawa and Oyamada

  1. Flipper´s Guitar — Joyride
  2. Flipper´s Guitar — Camera! Camera! Camera!
  3. Flipper´s Guitar — Love and Dreams are Back
  4. Flipper´s Guitar — Aquamarine
  5. Kenji Ozawa — 天気読み
  6. Cornelius — SILENT SNOW STREAM
  7. Kenji Ozawa — いちょう並木のセレナーデ
  8. Cornelius — Chapter 8 ~Seashore And Horizon~
  9. Cornelius — Tone Twilight Zone
  10. Kenji Ozawa — The River あの川
  11. Cornelius — Dear Future Person
  12. Kenji Ozawa . シナモン(都市と家庭)

BeatnikMag Radio #4: Yakuza Lounge Bar

De copas por los locales de Kamurocho

Se le suelen achacar muchas cosas a la SEGA actual. Que sí la de ahora no es la misma que en épocas pasadas y demás habladurías son siempre motivo de debate en redes sociales y foros. Pero si hay algo en el que los seguidores de la compañía están de acuerdo, es que sus bandas sonoras no han bajado en calidad durante estos años (no en vano, casi toda la “vieja guardia” sigue en la empresa).

El programa de esta semana se centra en la saga Yakuza, la “niña bonita” de Toshihiro Nagoshi y casi que de la compañía. Con una relación amor-odio entre occidente, la serie de juegos de mafiosos nipones se ha visto revitalizada en el último lustro gracias al público occidental, ahora que por fin se le ha tratado bien en nuestro mercados. La selección consta de las canciones que suenan, o podrían sonar, en los numerosos puntos de reunión que suelen ser los bares de Kamurocho (de hecho, en la mayoría de juegos un bar suele ser nuestro centro de operaciones). Básicamente un hilo musical de música lounge, toques de jazz y bases r&b. Espero que os guste.

BeatnikMag Radio #4: Yakuza Lounge Bar Tracklist

  1. Vincent Theme Variations
  2. Kiyomi Snack Bar
  3. Kenichi Tokoi — Sadness
  4. Tomoyuki Nakata — 貴方を好きになりました
  5. Special Record Vol.1
  6. Special Record Vol.4
  7. 快楽ノトキ
  8. Yuri Fukuda — Mood of Disquiet
  9. Love Theme
  10. New Serena ver.6
  11. Yuri Fukuda — Delusion
  12. Chihiro Aoki — BARクレスト — Rainy –
  13. Chihiro Aoki — Quiet Mode
  14. Silky Night
  15. Chihiro Aoki — Sleepy Eyes
  16. Chihiro Aoki — Highway
  17. Mitsuharu Fukuyama — ばかみたい [Jazz Version]
  18. Realization
  19. sound_00000067

BeatnikMag Radio #3: Music from Hibari-kun

80´s nipones a tutiplén

Me ha resultado muy difícil escoger únicamente una hora para esta recopilación, ya que en el manga en cuestión (del que ya hablé hace casi un año) se mencionan en torno a cuarenta artistas de diversa índole. He tenido que acotar bastante, como descartar a grupos occidentales (como Japan o Culture Club), trabajos que no eran de esos años (Lagoon de Shigeru Suzuki o varias canciones folk) y otros que, o no he encontrado o me parecen una castaña (lo siento, Taeko Onuki y Seiko Matsuda). Me he contenido en poner las mejores canciones de varios artistas, pero porque tengo pensado hacer algo posteriormente con varios de estos grupos/solistas. En fin, que no son todos los que son pero sí todos los que son.

He aquí el tracklist:

  1. 山下達郎 — Sparkle
  2. 松任谷由実 — 昔の彼に会うのなら
  3. NOBODY — シェイク·シェイク·シェイク
  4. Sandii & The Sunsetz — Living On The Front Line
  5. 一風堂 — ブラウン管の告白
  6. Moonriders — Mubobi Toshi
  7. Haruomi Hosono — Living-Dining-Kitchen
  8. Imokin Trio — High School Lullaby
  9. Yellow Magic Orchestra — Light in Darkness
  10. 高橋幸宏 — Curtains
  11. 中森明菜 — Cancel!
  12. RC Succession — Transistor Radio
  13. 竹内まりや — ラスト·トレイン
  14. 大空はるみ — はるみのムーンライトセレナーデ
  15. 坂本 龍一 & カクトウギ セッション — ニューロニアン·ネットワーク
  16. 大滝 詠一 — 雨のウェンズデイ

La semana que viene toca música de Yakuza (s) o del primo hermano mayor, ejem. Todavía no lo he decidido.

Radio BeatnikMag #2: Music from the Heisei Era — Part 2

Segunda parte del especial

Como ya dije la semana pasada hace un año hice una selección de los mejores 20 discos de la Era Heisei, bajo mi humilde criterio. Ahora he decidido ampliar dicha selección y compilarlo para el deleite de los interesados. Esta segunda entrega cubre música de 2003 hasta 2019, terminando así con esta serie. La semana que viene la temática está relacionada con un manga de los 80, del que hablé hace unos meses. Es fácil de adivinar.

Empezamos con un disco ciertamente rupturista de Shiina Ringo, posiblemente el mejor de esta era. Por otro lado tenemos a Sketch Show, esa otra vuelta de YMO en forma de serenidad, sofisticación y un toque intimista que se impuso a aquellos que querían revivir otros tiempos. Como no, una de las musas del shibuya kei tenía que aparecer con Trapeziste. Aunque no será el disco más recordado de Kahimi Karie, sí que creo que es el más equilibrado.

Estos primeros años del 2000 supuso nuevos proyectos de componentes que antes estaban en grupos. Uno de ellos es Mukai Shutoku (de la mítica banda Number Girl), que optó por dejar el noise rock y abrazar un más que interesante Math Rock muy resultón. Una de sus fans, la mencionada Shiina Ringo, también optó por cambiar de aires y formar otro grupo llamado Tokyo Jihen. Aunque el grupo no dejaba de ser una mera comparsa de la de Fukuoka, en Variety, Ringo cedió y dejó a cargo de sus componentes (entre ellos Seiji Kameda, ningún “mindundi”) la composición de este disco. Curiosamente Shiina Ringo, sacó ese mismo año compuso la banda sonora de Sakuran y lo llamó Heisei Fuuzoku (costumbres de la Era Heisei).

Otro grupo que se despedía era Yura Yura Teikoku, tras casi dos décadas pululando por discográficas de medio pelo, cuando por fin consiguen firmar con Sony . Por lo menos se desquitaron con el mejor disco que podían hacer, aunque utilizasen un vocabulario demasiado sucio. Y es que sí, de hecho hay una canción que habla sobre mierda. Curiosamente su líder, Shintaro Sakamoto, ahora está de moda en bastantes círculos (como en BeatnikMag).

Pasando a un estilo más comercial tenemos a Hikaru Utada. Ciertamente no soy muy de escucharla y mucho menos a sus “rivales”. Pero he de reconocer que este disco me llamó lo suficiente hace años, debido a que deja algo de lado las baladas “pastelosas” y el R&B característicos de sus primeros años, para abrazar un tecnopop muy agradable. Por otro lado tenemos a Perfume con el runner up del primer disco electropop número uno en el Oricon, veintitantos años después de que lo consiguieran los de YMO. Básicamente es Yasutaka Nakata haciendo de las suyas, dejando de lado el tontipop para enfocarse más en un estilo más dance. Justamente con la canción elegida hubo cierta polémica, ya que una de las componentes se quejó al ser instrumental. Lo dicho, disco de Nakata cien por cien.

En la recta final de este recorrido nos cruzamos otra vez a Mukai Shutoku acompañado esta vez de Leo Imai para homenajear (a su manera) a sus referentes para conseguir, según ellos, el sonido Tokio. Otro viejo conocido es Shintaro Sakamoto, esta vez en solitario, en el que dejaba de lado la psicodelia de Yura Yura Teikoku para pasar al pop sofisticado con letras incongruentes. Muy agradable de escuchar, sinceramente. Con Salyu x Salyu nos encontramos ante prácticamente un disco a medias de Salyu con Cornelius. Ella quería juguetear con sus diferentes rangos vocales, él era la persona indicada para llevar a cabo esa idea. El resultado es sobresaliente. Aparte no hay que olvidar que tambien se encuentran invitados como Seiko Ito o Shintaro Sakamoto, lo cual de da un plus de importancia a un disco que recuerdo que se retrasó por el terremoto de Fukushima.

La aparición de Towa Tei se hizo esperar en la lista. Hace un año ya dije que elegir a Lucky era una decisión extraña, ya que en este tipo de listas se suele etiquetar a Future Listening! como mejor album del hombre de las eternas gafas de sol, por aquello de salir en la época del Shibuya Kei y tal. Pero me mantengo en mis trece: este es, para mí, el mejor disco de Towa Tei.

La elección de Metafive no es baladí, es posiblemente una amalgama de sonidos de los últimos treinta años y más allá. Un homenaje al sonido YMO por parte de los músicos fans de la época. Y ahora sí, para terminar, dos de los grupos más interesantes del último lustro: Suiyoubi no Campanella y su mezcla de dance/hip hop y Yogee New Waves, uno de los grupos que más escucho en los últimos meses. Mezcla de lo que se llamaría City Pop a veces y otras sonando como una banda Shibuya kei.

Y hasta aquí el recorrido musical de esta semana, espero que os guste.

Tracklist Music from the Heisei Era — Part 2

  1. 椎名林檎 — 迷彩
  2. Sketch Show — Fly me to the River
  3. カヒミ·カリィ — Tornado (Inside)
  4. ZAZEN BOYS — KIMOCHI
  5. 東京事変 — メトロ
  6. ゆらゆら帝国 — おはようまだやろう
  7. 宇多田ヒカル — Celebrate
  8. Perfume — Speed of Sound
  9. Kimonos — Haiya
  10. 坂本慎太郎 — かすかな希望
  11. salyu × salyu — muse’ic
  12. Towa Tei — Blue For Girls, Pink For Boys
  13. METAFIVE — Disaster Baby
  14. 水曜日のカンパネラ — Napoléon
  15. Yogee New Waves — Good Night Station

Radio BeatnikMag

Cada semana, una hora selecta de música japonesa.

Hace un año, en BeatnikMag, hice una selección de los mejores 20 discos de la Era Heisei, bajo mi humilde criterio. Un año después he decidido ampliar dicha selección y compilarlo para el deleite de los que estén interesados. Porque sí, BeatnikMag también va a ser un programa musical de periodicidad semanal (presumiblemente) que abarcará temáticas variadas dentro del amplio espectro musical nipón. Música de videojuegos, electrónica, jpop, jrock…todos caben en BeatnikMag.

*Por ahora no contemplo meter mi voz en estas recopilaciones, pero todo se andará.

Programa piloto: Music From The Heisei Era (Part 1)

El programa piloto es una selección de música que va desde el año 1991 hasta el 2002. La semana que viene abarcaremos los últimos años de dicha era y dejaré caer de que tratará el siguiente programa. Espero que os guste:

Tracklist *Read on while you listen!

  1. Pizzicato Five Baby Love Child” — Extraído de This Year´s Girl (1991)

El disco que dio inicio al Shibuya Kei y el grupo que llevó esa mezcla de excentricidad y de esa elegancia japonesa imitada de occidente a ultramar. Porque This Year´s Girl es pop sofisticado, es una elección de sampleados exquisito y es una mezcla de géneros que hasta entonces poca gente apostaba a que funcionara. Después de que la formación diese tumbos desde hacía un lustro por fin dieron con la tecla, siendo los padrinos de un estilo que a día de hoy todavía perdura.

2. Flipper´s Guitar “Blue Shinin’ Quick Star” — Extraído de Doctor Head´s World Tower (1991)

La otra pata para entender el comienzo del Shibuya-kei es Doctor Head´s World Tower ¿Por qué? Pues básicamente este disco actúa de manual complementario de dicho estilo: utilización de samples, música sixties (como Beach Boys o la psicodelia) y sonido del momento (Blue Shinin’ Quick Star es sonido Madchester puro y duro) junto a un sentido del estilismo de Ozawa y Oyamada que se convertirían en la imagen de facto del movimiento en Japón. Sí, más que Pizzicato Five.

3. BLANKEY JET CITY “ディズニーランドへ” (Dizunīrando e) — Extraído de BANG!(1992)

Si los anteriores grupos que he mencionado pueden ser tratados de música por y para “pijos”, Blankey Jet City juega en el bando contrario. Su estilo estaba en otra liga, apostando por el Psychobilly con un sonido sucio, y siendo chicos “malotes” y con fama de peligrosos. Este estilo no sólo llamaría la atención a yankiis y similares, tambíen a modistos como Yohji Yamamoto (que utilizaría canciones del grupo en sus desfiles de París), fotografos como Masayoshi Sukita. Y también sería el referente de una cantera de futuras estrellas como Shiina Ringo, que cambiarían el paradigma nipón tomando el relevo de las idols de apariencia amable del momento.

4. Yellow Magic Orchestra “Hi-Tech Hippies” — Extraído de Technodon (1993)

Después de diez años, los componentes de YMO se volvieron a juntar para volver a trabajar en un nuevo disco en una época que pupílos como Tetsuya Komuro lo petaban en las listas. Lo cierto es que seguramente no era el sonido que los fans del trio se esperaban, ya que se mezclaba el spoken word con sonido new age y algo de acid. Aún así dejaron a Hi-Tech Hippies como la pista que referencia al technopop del que hicieron gala a principios de los 80 y la más accesible de todas.

5. L’Arc~en~Ciel “White Feathers” — Extraído de Tierra (1994)

Laruku es el grupo que a muchos nos “desvirgó” con esto de la música japonesa al poner música en animes como Rurouni Kenshin o DNA2. No es un grupo que vaya a aparecer mucho en este programa, pero nunca está de más echar la vista atrás para saber de dónde venimos. Lo cierto es que Tierra , trabajo al que pertenece White Feathers, a día de hoy me parece un disco de notable alto y el mejor de la carrera del cuarteto con diferencia, en el que dicha canción resultar ser el colofón final. Después de su siguiente disco, pasarían de una estética Glam/Visual Kei para adoptar una imagen de boyband de “maduritos darks” que todavía mantienen.

6. Kenji Ozawa “愛し愛されて生きるのさ” (Aishi aisarete ikirunosa) Extraído de Life(1994)

Una vez desligados de Flipper´s Guitar, cada uno de sus componentes viró por diferentes caminos. Mientras Oyamada siguió la senda de Brian Wilson y la psicodelia, Ozawa se convirtió en el referente del “tontipop” característico del Shibuya-kei. Con toques de Hip-Hop, Chamber Pop y algo de Funky, Life se convirtió en un éxito, llegando a vender más de 700.000 copias en el archipielago nipón.

7. Ryuichi SakamotoRain” — Extraído de 1996 (1996)

Es cierto que esta canción es de la banda sonora de El Último Emperador (1987) de Bernardo Bertolucci, en el que el mismo Sakamoto actúa y pone música. Pero este disco a modo de recopilatorio en directo está en la lista ya que es reseñable que el oscarizado músico nipón, después de años anclado en el sonido club neoyorkino, virase a un sonido más íntimo, clásico y academicista. Desde entonces ha ido alternando este estilo con electrónica ambiental, dejando de lado cada vez más el technopop del que fue referente.

8. Cornelius “Thank You For The Music” — Extraído de Fantasma (1997)

Otro tipo que no necesita presentación. Esta canción es el punto álgido del disco que significó el la cima del Shibuya-kei. Un disco que ha recibido tratamiento en forma de interesantes artículos sociológicos, en incluso libros. Una catálogo de sonidos dispuestos de una manera que hace a Fantasma uno de los mayores logros de la música japonesa, posiblemente.

9. Denki GrooveShangri-La” — Extraído de A (1997)

Aunque en mi opinión les ha pesado bastante la falta de Yoshinori Sunahara, ya que desde entonces la formación tiene pinta de ser un pasatiempo de unos miembros muy representados en el audiovisual nipón, Denki Groove sigue siendo un grupo muy influyente dentro de la electrónica japonesa. No en vano, esta canción vendió medio millón de copias en una época en la que había mucha rivalidad en el panorama musical japonés. Como curiosidad, Pierre Taki, aparte de ser un actor famoso, es el personaje que tuvieron que retirar de Judgment por ser detenido al poseer drogas hace poco más de un año. Y, entre otros, también ha sido director del juego The Last Guy de Playstation 3.

10. Malice MizerLe Ciel” — Extraído de Merveilles (1998)

Posiblemente Malice Mizer fue el grupo Visual Kei más interesante de todos los que surgieron en la era Heisei. Merveilles cuenta con un sonido más que interesante, en el que notamos como en las guitarras se utiliza el dual tone, que crea un ambiente muy característico a lo shoegazer, a la vez que su sonido se combina con melodías versallescas y románticas junto a otras que podrían estar sacadas del anime de Sailor Moon.

11. THE YELLOW MONKEY “クズ社会の赤いバラ” (Kuzushakai no Akaibara)— Extraído de Punch Drunkard (1998)

Yemon es otro de esos grupos de Jrock que vivieron su época dorada en los 90 y que intentaban imitar en apariencia a David Bowie y el glam noventero de Suede. Pero hasta ahí se quedaban las similitudes, porque desde un principio consiguieron dotarse de un sonido muy característico. También es otro de esos grupos que muchos de nosotros conocimos por Kenshin, que justamente significó la confirmación de su éxito comercial en tierras niponas. La canción seleccionada forma parte de Punch Drunkard, disco de madurez del grupo y del que dos años mas tarde se separarían para volver hace unos pocos años y volver a copar las ventas del Oricon. Algo que su cantante, Yoshii Kazuya, ya conseguía en solitario.

12. YUKI “眠り姫” (Nemuri Hime)— Extraído de Prismic (2002)

El primer disco en solitario de la cantante de Judy and Mary (otro grupo que mucha gente conoció por Rurouni Kenshin), muestra algo más de madurez dentro de lo que su voz infantil deja entrever. Un disco muy interesante y algo conceptual, que sigue un poco la senda que empezó la de Hakodate en el grupo Mean Machine, una girl rock band que formó un año antes junto a nuestra siguiente invitada.

13. Chara “ボクにうつして” (Boku ni Utsushite) — Extraído de Madrigal (2001)

Aunque sigue en activo, esta cantautora alcanzó gran popularidad a mediados de los 90 con trabajos como Junior Sweet (1997) y en el mundo del cine, donde actuó con su marido de entonces (el genial Tadanobu Asano) en producciones del no menos grande Shunji Iwai. Boku ni Utsushite, ya en el ocaso comercial de su carrera, cuenta con la colaboración de un James Iha que pone a su disposición sus característicos punteos de guitarra, así como su tímida voz.

14. RIP SLYME “Tokyo Classic” — Extraído de Tokyo Classic (2002)

Nunca he sido muy fan del Hip Hop, pero cuando empecé a escuchar Rip Slyme hace casi veinte años gracias a Jikkan (un programa de videojuegos que emitían por la zona de Valencia y Castellón) me llamaron la atención lo suficiente para seguirlos a partir de ahí. No inventaron nada, ni introdujeron el género en el país ni nada de eso, pero denotaban un buen gusto musical al samplear trabajos de gente como James Brown de una manera muy Shibuya kei. Varios de los integrantes del grupo formaron Teriyaki Boyz, que posiblemente conozcaís de la banda sonora de aquella saga de películas de temática Tuning.

15. QuruliWORLD’S END SUPERNOVA” — Extraído de The World is Mine (2002)

Este grupo de Kioto es una de tantas formaciones alternativas de los 90 que tomaron como referente a los Beatles. Como pasó con formaciones coetáneas como Supercar, al comienzo del milenio les dio por dejar de lado esta vertiente y el posterior rock alternativo y el shoegaze para pasar a un sonido más electrónico. Siguen dando guerra a día de hoy y se han encargado de alguna que otra banda sonora.

[Reseña] Cornelius: Mellow Waves + Ripple Waves

Después de mas de una década sin un disco propio, Keigo Oyamada vuelve a deleitarnos con su peculiar música

Y es que desde Sensous (Warner Music, 2006) el compositor tokiota decidió centrarse en colaboraciones con otros artistas aprovechando lo que mejor sabe hacer, esa deconstrucción de la música que le ha hecho colaborar con gente como Beck, Yoko Ono y su Plastic Ono Band o los eternos componentes de Yellow Magic Orchestra. También le ha dado tiempo a crear bandas sonoras como en el anime Ghost in the Shell Arise o componer la música de un programa educativo de televisión de la NHK llamado Design Ah. Y por supuesto, formando parte de Metafive, el supergrupo del que ya hablé en la entrada de los mejores discos de la era Heisei.

Pero, para Oyamada, ya era hora de volver a ser Cornelius. Pero no el mismo de siempre, sino uno más maduro. Y que le dejaran cantar, como dijo en una entrevista contestando el porqué quería sacar un nuevo disco.

Mellow Waves

Portada de Mellow Waves

A pesar de su larga ausencia, escuchamos un sonido muy familiar que sigue la senda marcada por su anterior trabajo. Sin embargo, es cierto que hay una pátina clara de madurez en la música. Hay que recordar que Oyamada nació en 1969, divorciado de Takako Minekawa antes de la grabación de este disco. Es un cincuentón que, a pesar de haber madurado, todavía se siente un niño jugando a lo que mejor sabe: manipulando música.

Y es que desde los primeros segundos de If You’re Here notamos como se ha dejado muy de lado el pastiche sonoro que escuchábamos en sus anteriores discos, en especial en Fantasma, su álbum mas aclamado (Trattoria, 1997) y pasa a un sonido mucho mas sereno y relajante que ya se atisbaba en Sensous. Eso sí, sin dejar de lado su tendencia a juguetear con sus composiciones con su famoso “corta y pega” a modo de collage que le ha hecho famoso procedente del pasado Shibuya-Kei, del que fue uno de los iconos. Sin embargo, poco queda ya de ese sonido en la obra del japonés, sobretodo desde la salida de Point (Warner Music Japan, 2001).

Desde el cambio de ruta marcado dicho disco, distintos elementos sonoros han representado los trabajos solistas de Cornelius: Campanillas de cristal en Sensous y el agua en Point. Según el mismo Oyamada el trémolo es el elemento que marca Mellow Waves en su sonido, por el parecido a una onda continua. De hecho, la genial portada del disco ya lo da a entender.

De las 10 canciones que nutren este trabajo, casi todas se centran en el amor arropado por muchos toques de melancolía. Sin embargo, tambien hay espacio a pistas mas upbeat como In A Dream, que recuerda a trabajos previos que ya he mencionado. Seis de las canciones del disco cuentan con un apoyo visual, gracias a que cuentan con su propio video, como ya es costumbre en el artista.

En el disco, colabora en las pistas 1,3 y 8 componiendo las letras, uno de tantos artistas coetáneos de Oyamada, Shintaro Sakamoto, ex de Yura Yura Teikoku, grupo y posterior solista que tenéis que escuchar ya, siendo el responsable de ese toque blues que impregnan dichas canciones. La otra colaboración es con su propio tío, el artista Tadayoshi Nakabayashi, que ilustra la portada y el estudio de diseño gráfico Help!, recurrentes colaboradores del japonés.

Sé que Mellow Waves no es para todo el mundo, pero siempre hay que dar una oportunidad a cualquier trabajo de Keigo Oyamada.

Ripple Waves

Portada de Ripple Waves

El pasado septiembre salió la continuación de Mellow Waves. No es un disco nuevo, más bien es una recopilación de versiones de algunos de las canciones del disco principal. Lo curioso y reseñable es que las nuevas canciones tienen mucho que ver con el Cornelius de hace unos años: Audio Check Music recuerda a Mic Check (Fantasma) por el uso de “metamúsica”. Con Audio Architechture igual, demuestra las posibilidades que tenemos al modificar a nuestro gusto las herramientas para crear sonidos a modo de lección. Y en Not Bad This Feeling nos recuerda a la época del llorado Shibuya-Kei, en una pista que parece más del estilo de su rival y antiguo compañero en Flipper´s Guitar, Kenji Ozawa.

Aparte de estas nuevas canciones, podemos escuchar una versión en vivo de In a Dream en el programa de Youtube NPR Music’s Tiny Desk Concert. Para terminar nos encontramos ante seis remixes y versiones alternativas, siendo lo mas destacado la reimaginación de The Spell of a Vanishing Loveliness a cargo del grupo Lo-Fi americano Beach Fossils Rework y las remezclas de las leyendas Haruomi Hosono y Ryuichi Sakamoto.

En definitiva, estamos ante uno(s) de los discos más interesantes del panorama nipón, que esperamos no esperar otra década sin otro trabajo en solitario de Keigo Oyamada. Nos lo merecemos mas a menudo.

La música japonesa de la era Heisei

30 años, 20 discos

Japón cambia de era. Tras la abdicación del emperador Aki-Hito, el país deja de lado los últimos treinta años y este mismo fin de mes empezará el primer año de la era Reiwa. Las tres décadas de la era que termina supusieron el fin de la burbuja de especulación inmobiliaria de los 80, años de cierta incertidumbre en una época donde se produjo el tristemente famoso atentado terrorista del metro de Tokio, y desastres naturales como los terremotos que sufrió el archipiélago en 1995 y la amenaza nuclear de Fukushima en 2011. 

Políticamente, poco ha cambiado el país nipón, el partido Liberal ha gobernado casi ininterrumpidamente, a excepción de un par de bienios, donde el centro-izquierda apenas pudo hacer nada. Curiosamente, esos gobiernos tuvieron lugar en las épocas del mencionado atentado del metro de Tokio y en el desastre nuclear de Fukushima.

Pero en esta entrada no me voy a poner a hablar de política nipona, sino de música. En un país que es el segundo mercado musical mas importante del planeta y que todavía vende más en formato físico que en digital (85% por 15% aproximadamente) está claro que es un mercado bastante especial. Y no hay mas que rascar muy levemente la superficie para encontrar música y estilos de todo tipo. Por ello me he propuesto comentar brevemente unos cuantos discos cronológicamente de una manera bastante personal. 

Está claro que nombres como Namie Amuro, Tetsuya Komuro, Ayumi Hamasaki, Bz y similares, han copado las listas de ventas en estos últimos treinta años. Pero el caso es que, personalmente, no me incitaba escribir sobre los trabajos que se consideran más «comerciales», así que he decidido sacar a relucir simplemente un pequeño número de discos que me parecen reseñables.

No está de mas decir que, cualquier tipo de género, ha tenido mínimo exponente que se ha alzado con el número uno en ventas. De hecho, de la lista que he confeccionado, casi todos han conseguido meter un trabajo suyo en la cima del Oricon, o por lo menos en el Top 10. Pero como digo, los siguientes discos casi siempre han tenido éxito (o relativo). Para hacer una lista lo mas variada posible, he optado por elegir un disco por artista, aunque más de uno repite en otras formaciones o en solitario. 

Allá voy.

  1. Pizzicato Five – This Year´s Girl (Nippon Columbia. 1991)

Después de cambiar medio grupo, Yasuharu Konishi necesitaba a alguien que ejemplificara en persona la moda y estilo musical de los años 60. Y lo consiguió cuando metió a la banda a Maki Nomiya. A partir de ahí, Pizzicato Five se convirtió en el principal representante, no solo del Shibuya- Kei, sino de la música japonesa en occidente. Lounge pop pegadizo, abuso del sampleado, toques de bossa nova y bastante del ye-ye europeo que, junto a la agradable voz de Nomiya, marcan un antes y un después.

2. Flipper’s Guitar – Doctor Head’s World Tower (Polystar, 1991)

Otro de los grupos que marcaron el comienzo de la década en la música nipona es este dúo de prolíficos compositores. Keigo Oyamada (que veremos más de una vez en la lista) junto a Kenji Ozawa (que apunto he estado de incluir a su disco más exitoso: Life), lanzaron su ultimo álbum juntos después de tres discos que, junto a Pizzicato Five,  son el prólogo del sonido que nos brindaron los japoneses en los 90. Proto Shibuya Kei mezclado con el sonido “Madchester» de los 80, algo de Brian Wilson y la utilización de samples característicos de este estilo hacen que esta despedida rupturista del grupo (los dos anteriores discos del grupo eran algo más “poppie”) curiosamente sea el punto de partida de muchos grupos de la época.

3. Blankey Jet City – BANG! (Toshiba-EMI, 1992)

Producido por Masami Tsuchiya, el grupo favorito de las bandas de moteros japoneses seguía evangelizando con rockabilly a las capas más problemáticas de Japón. Después de ganar un concurso de bandas amateur en televisión, consiguieron un contrato con la entonces poderosa discográfica Toshiba-EMI. Bang! es la confirmación como grupo consagrado en el rock japonés después de haber contribuido en los desfiles del modisto Yohji Yamamoto con su música y haber representado otra imagen de la sociedad japonesa que no suele salir a la superficie.

4. YMO – Technodon Live (Toshiba-EMI, 1993)

Diez años después del hiato del trio mas importante de la música japonesa, Yellow Magic Orchestra volvieron a sacar disco y llenaron el Tokyo Dome un par de veces para presentar sus nuevas canciones. No hace falta decir que los numerosos fans de YMO se descolocaron al escuchar las nuevas canciones de Technodon, y una prueba de ello es este disco en directo que recoge las dos noches de la mini-gira que tuvo lugar en aquel 1993. He preferido poner el disco en directo, ya que los arreglos mejoran las canciones del disco que lanzaron ese año, además de actualizar alguno de sus clásicos con un cierto toque ácido de la época. 

5. L’Arc~en~Ciel – Tierra (Sony, 1994)

Uno de los grupos más famosos del archipiélago nipón. La mayoría de gente que alguna vez ha escuchado música japonesa, el 99% dirá que conoce Laruku, como es conocido entre sus fans. Tierra es el primer disco que sacaron con Sony y, posiblemente, es el que mejor ha envejecido y mejor equilibrado está. Curiosamente, el punto más bajo del disco es una de sus canciones más famosas (Blurry Eyes) pero sin embargo encontramos joyas como White Feathers, ritmos Bossa Nova en Nemuri ni Yosete que hace que el disco más melancólico de los de Osaka sea el más bonito de los numerosos discos que han sacado.

6. Ryuichi Sakamoto – 1996 (Güt – For Life Records, 1996)

Después de conseguir prácticamente todo (Oscar a mejor banda sonora con “El Último Emperador” o componer el himno de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona con “El Mar Mediterrani”, entre muchos otros) y abrazar a mediados de los 90 la música Club neoyorkina, Sakamoto decidió que ya era hora de volver a lo “académico”. 1996 es una nueva reimaginación de varios éxitos del compositor con él al piano, acompañado de un cuarteto de cuerda que le da un toque onírico muy acertado en conjunto.

7. Cornelius – Fantasma (Trattoria – Polystar, 1997)

¿De qué no se ha hablado de la obra magna de Keigo Oyamada? Todavía es un disco de transición si lo comparamos con su discografía posterior, pero marca ya un rumbo que difiere bastante de todo lo que había hecho anteriormente. Meta-música en Mic Check, toques de sus queridos Beach Boys en Thank you for the music, riffs distorsionados en New Music Machine o incluso una versión electrónica de una composición de Bach en la pista llamada 2010. Fantasma nos propone un viaje que disfrutaremos indudablemente y que nunca olvidaremos.

8. Malize Mizer – Merveilles (Maitrize, 1998)

A pesar de que la percepción de un occidental pueda que crea lo contrario, el Visual-Kei o estilos como el Gothic Lolita siempre han sido muy minoritarios en Japón (según fuentes fidedignas, en Tokyo es bastante difícil llegar a ver a alguien vestido con dicho estilo). Malize Mizer, posiblemente, sea el culmen del Visual-Kei en el ámbito de la música. Música “versallesca» a lo Michiru Yamane, toques afrancesados festivos con un toque de dobles guitarras y mucha melancolía romántica que, junto a la forzada voz grave de Gackt, hacen que, a pesar de todo, este sea el disco más recordado y accesible de este singular estilo.

9. Chara – Madrigal (Epic – Sony, 2001)

Bien conocida entre el entorno del cine japonés, esta mujer es una de las cantantes más curiosas de la música japonesa de los últimos 25 años. Detrás de su apariencia y su extraña voz de “bebé”, tenemos a una de las cantantes representativas del Jpop de los 90. Ya casada desde hacía un lustro con el actor Tadanobu Asano (Ichi the Killer) y con dos hijos, Madrigal salió a la venta en un momento en el que sus ventas decayeron. Sin embargo, consiguió llamar la atención de James Iha (Smashing Pumpkins) para colaborar en un disco que seguía con el camino introspectivo que había tomado la cantante y compositora en aquella época.

10. Shiina Ringo – Karuki, Zamen, Kuri no Hana (Toshiba – EMI, 2003)

Tiza, Semen y Flor de Castaño. Detrás de este nombre extraño (tres cosas que huelen igual, según Shiina Ringo), nos encontramos con el mejor disco de los últimos 30 años de la música japonesa. Después de encontrar ya el éxito en su opera prima: Muzai Moratorium (una especie de reimaginación de Ziggy Stardust and The Spiders from Mars) y confirmarse con el aún mejor Shouso Strip, Ringo se casó con su guitarrista, tuvo un hijo e intentó hacer vida de casada no sin antes “despedirse» con un single con toques de Jazz que sería un prólogo de lo que ha acabado haciendo la de Saitama en el resto de su carrera. Sin embargo, se divorció a los pocos meses, sacó un disco doble de covers (con una versión de The Carpenters a duo con Hikaru Utada) y se enfrascó en lo que sería su nuevo disco después de 3 años (una eternidad en Japón). Se deja de lado el rock y predominan sonidos jazz con un toque japonés de la época de entreguerras.

Aún así, no es el disco más exitoso de la artista de Saitama (Shouso Strip vendió más de dos millones de copias, mientras que KZK apenas llegó al medio millón).

11. Kahimi Karie – Trapeziste (Victor, 2003)

Una de las musas del Shibuya-Kei (y del protagonista de Detroit Metal City) de mediados de los 90, consiguió su particular culmen en el ya tardío 2003 con su disco más trabajado y, a su vez, más extraño. Un singular pastiche de Jazz, Bizet, collages, spoken word y pop sofisticado electrónico, aderezado con la voz que nos propone Karie en la que nos recuerda a cómo sonaría Jane Birkin si fuera japonesa. Destacar al trompetista Naruyoshi Kikuchi y mencionar que Thomas Dutronc participa como guitarrista en el álbum (sí, el hijo de Jacques Dutronc y Françoise Hardy).

12. Sketch Show – Loophole (Avex – Cutting Edge, 2003)

Dos tercios de Yellow Magic Orchestra empezaron a volver a colaborar a finales de los 90 en sus respectivos proyectos. Después de ello, se propusieron a sacar un trabajo en común y de ahí surgió Sketch Show, trabajo que llamó poderosamente la atención de Ryuichi Sakamoto que accedió a volver a tocar con ellos y aportar al grupo. Por lo que sí, este grupo es básicamente otra denominación de unos Yellow Magic Orchestra de incógnito con los integrantes originales e incluyendo a su alumno más aventajado, Cornelius, que ya había dejado de lado el Shibuya Kei en aquella época con su disco Point. El sonido de Loophole es sereno, dejando de lado el electropop más comercial de la que hacían gala en el ya lejano 1983, utilizando la electrónica para conseguir un toque muy intimista y, a su vez, mostrar a los más jóvenes que todavía siguen siendo la referencia de la música japonesa en el mundo.

13. Tokyo Jihen – Variety (EMI, 2007)

Quien sea un entendido de la escena musical japonesa, y en concreto de Shiina Ringo, sabe que incluir a este trabajo en esta lista es una decisión bastante polémica. El tercer disco del grupo que formó la artista de Saitama, significó la delegación de la composición la mayoría de las canciones a los componentes del grupo al haber sido llamada por el director de orquesta Saito Neko para colaborar en la banda sonora de la película japonesa Sakuran (que curiosamente dicho album de la banda sonora se llama Heisei Fuuzoku, traducido como costumbres Heisei). Sin embargo, gracias a eso, Variety (nombre que no está escogido al azar) es el disco que significa el equilibrio de la banda y se deja de lado, aunque sea momentáneamente, la mano de Ringo. Mención especial a Seiji Kameda, que está espectacular con sus riffs de bajo.

14. Hikaru Utada – Heart Station (EMI, 2008)

La artista que ostenta el récord de disco más vendido en Japón. Antes de intentar por segunda (y última vez) hacerse un hueco en el Billboard americano, se “despidió” de Japón por un tiempo sacando su álbum más animado. Deja un poco de lado las baladas «pastelosas» de sus anteriores discos (no del todo, porque el single más vendido del disco, Flavor of Live es una balada) y abraza otra vez el R&B que la hizo famosa. Pero sobretodo se arrima más al electropop que combina excepcionalmente bien, como en la época de su single Travelling.

15. Perfume – Triangle (Tokuma Japan, 2009)

Este trio de electropop producido por Yasutaka Nakata (Capsule, Kyary Pamyu-Pamyu) se consagró con este disco al conseguir llegar al número uno en las listas de ventas japonesas con su anterior disco, llamado Game. Pero lo importante es que rompieron con el récord que ostentaba Yellow Magic Orchestra, al ser el último grupo de dicho género que conseguía encabezar las listas de ventas. Aun así, he preferido poner a su sucesor: Triangle. Dicho disco representa el viraje hacia el dance electrónico de los que antes representaban el Shibuya Kei. Pop resultón y (algo menos) tontorrón, que empezó a llamar la atención de occidente.

16. Kimonos – Kimonos (EMI, 2010)

Mukai Shutoku (Zazen Boys, Number Girl) y Leo Imai (Metafive) se juntaron en un disco que es basicamente un homenaje a la música underground de finales de los 70 y 80. Un poco de Electropop por aquí, algo de New Wave por allá, un par de covers referentes de la época aderezados con un toque oriental y ya tenemos uno de los mejores discos japoneses de los últimos diez años.

17. Salyu x Salyu – S(o)un(d)beams (Toy´s Factory, 2011)

Quien haya visto All about Lily Chou-Chou (Shunji Iwai, 2001), sabe que su banda sonora es especial. La cantante de voz etérea que enloquece a los fans de la película existe, y es esta menuda chica. Desde que se estrenó la película, Salyu empezó su carrera musical siguiendo, más o menos, con el sonido que dictaba la industria. Pero esta cantante de Kanagawa sabe que donde más destaca es en su voz, por lo que decidió contactar con Keigo Oyamada para hacer un proyecto que daría lugar a este disco. La idea era que los coros y el ritmo vocal estuviesen sacados de la misma Salyu, de ahí que se optara por nombrar al “grupo” de la manera que hacen en Japón cuando hay una colaboración. En definitiva, un disco con el típico sonido Cornelius que combina perfectamente con los diferentes rangos vocales de Salyu.

18. Towa Tei – Lucky (Warner Music, 2013)

Otra sorpresa en la lista. Normalmente se suele considerar a Future Listening! como mejor album de este ex-integrante de Dee-Lite. Pero esta etapa madura del DJ con las gafas de sol permanentes es el que me parece más redondo de su carrera, empezando con la portada de la excéntrica artista Yayoi Kusama. Yukihiro Takahashi, Shiina Ringo, Haruomi Hosono o Ryuichi Sakamoto, entre otros, colaboran en un disco algo mas relajado de lo que nos tiene acostumbrados y mucho mas easy-listening de una de las cabezas representativas del Shibuya Kei.

19. SUIYÔBI NO CAMPANELLA – Jugem´ Je T´aime (Specific, 2015)

Vale, este mini-album recopilatorio del “trío” sensación en el ámbito independiente japonés del último lustro no ha salido en Japón. Pero me parece muy recomendable por cómo recopila su época indie con seis de las canciones más representativas de este singular grupo. Mucha electrónica con cierto hip-hop y múltiples menciones a la cultura popular. Jugem´ Je T´aime es un buen punto de partida para dejarnos atrapar por la cantante KOM_I, el músico Kenmochi Hidefumi y el director que se encarga de sus videoclips, Dir.F y decidir escuchar el resto de su discografía. Por cierto, vienen a España para el Primavera Sound de este año.

20. Metafive – Meta (Warner Music, 2016)

Este “supergrupo” (aparte de Yukihiro Yakahashi, está compuesto por Towa Tei, Leo Imai, Keigo Oyamada, Yoshinori Sunahara y Tomohiko Gondo) básicamente se formó como la banda que apoyó la gira de Takahashi en 2014. La colaboración no tenía que terminar ahí, por lo que se decidió empezar a grabar en el estudio. Lo curioso es que los mencionados componentes de la banda no dejan de ser fans de Takahashi (y, por ende, de Yellow Magic Orchestra), por lo que esa llamada generación YMO, en un ejercicio de homenaje, fabricaron un disco que demuestra como han aprendido la lección. Gracias a eso, el disco suena a pasado y pero apela al futuro donde la mitad de las doce canciones de las que se compone el álbum podrían pasar por singles perfectamente y donde se nota que cada uno ha encajado su estilo.

Y eso es todo. La verdad es que me ha salido una lista no tan variada como pretendía, pero es a causa de los gustos que tengo desde hace unos años. Fuera se han quedado disco de grupos como The Pillows, Kenji Ozawa, Denki Groove, Quruli, Zazen Boys, Rip Slyme, Yuki, Hyde, Takeshi Kobayashi, X Japan o The Yellow Monkey. Pero lo dicho, me costaba escribir sobre ellos al igual que tampoco me parecía buena idea incluirlos en las lista.

Cuando la música de videojuegos se reconoció como un arte legítimo

Los que alguna vez hayan escuchado música de videojuegos japoneses o simplemente hayan “rascado” algo la superficie de la música del archipiélago nipón, probablemente conozcan el nombre de Yellow Magic Orchestra. ¿Que no? Si os digo los nombres de sus componentes Haruomi Hosono (Happy End), Yukihiro Takahashi (Sadistic Mika BandThe Beatniks) o Ryuichi Sakamoto (ganador de un Oscar por componer la banda sonora de El Último Emperador de Bertolucci) puede que os suenen más. Aparte, han salido en películas cómo Feliz Navidad Mr. LawrenceNorwegian Wood o el live action de 20th Century Boys.

Sakamoto, Yakahashi y Hosono posando para un reportaje de GQ Japan en 2013.

Todos han seguido caminos separados que, de vez en cuando, se vuelven a unir no sólo como grupo, sino también entre ellos con sus trabajos como solistas. Hosono ahora mismo se centra más en crear una especie de “revival” de su época con Happy End. Takahashi, el más activo desde casi siempre, sigue con sus colaboraciones con gente como Keiichi Suzuki, James Iha, Towa Tei o Cornelius, sin dejar de lado su carrera en solitario. Y Sakamoto, después de superar un cáncer de laringe, volvió a lo que estaba haciendo desde principios del presente siglo: música para piano, electrónica minimalista y bandas sonoras como la de El Renacido.

Esta gente que acabo de nombrar ha sido la mayor influencia, no sólo para la música japonesa en general, sino también para los compositores de videojuegos, mayormente, japoneses. La conexión de YMO con los arcades de la época está clara. Su álbum de debut homónimo reutilizaba samples de juegos como Circus Space Invaders en canciones propias como Computer Games.

Computer Games enlaza con Firecracker, versión electrónica de una canción de Martin Denny de 1959. YMO realizó unos cuantos “covers” interesantes, como el que hicieron con Day Tripper de los Beatles. Y sí, esta canción la ha utilizado Jennifer Lopez como base para una canción suya…

Con un uso intensivo de cajas de ritmos, Moogs y otros sintetizadores de la época, YMO intentó dar vida a composiciones muy estructuradas, eliminando las variaciones impredecibles “humanas” de su trabajo con una tecnología de secuenciación que todavía era muy temprana a finales de los 70. Sin embargo, los ocho álbumes que grabaron entre 1978 y 1983, reflejan cómo evolucionó el sonido de los videojuegos que emularon en cada álbum, ya que la industria avanzaba a pasos agigantados.

Concierto de YMO en el Budokan antes de separarse (1983).

El primer disco de la banda tiene un sonido bastante básico (como en los videojuegos de la época), mientras que los últimos lanzamientos demostraron una mayor riqueza de sonido, sin olvidar que en los últimos discos del grupo les atrajo el pop de la era de los New Romantic. Por supuesto, no es de sorprender que los compositores japoneses sean típicamente muy directos sobre su afecto y la influencia de YMO. Menos Nobuo Uematsu, conocidísimo compositor de la saga Final Fantasy, que siempre ha mostrado cierto rechazo a su influencia:

“Todo lo que hizo YMO ya estaba inventado, Kraftwerk estaba primero”.

Actuación televisiva de YMO interpretando “Cue” (1981).

Está claro que, como buenos japoneses, recogen influencias externas para crear su propia visión. Por ejemplo, pocos grupos he escuchado que utilicen a un cantante que tenga una voz al estilo Enka como el que tiene Yukihiro Takahashi, acompañado de sonidos electrónicos de finales de los 70 y principios de los 80. Tampoco hay que olvidar el añadido de un toque oriental a ese tipo de música electrónica y ser uno de los primeros grupos en fusionar los mencionados sonidos de videojuegos con la música pop de la época. Incluso, como ya he dicho, utilizaban sampleados procedentes de Space Invaders y otros juegos en sus canciones.

Compositores de los juegos de la época de máximo apogeo de Yellow Magic Orchestra ya mostraron su favoritismo para poder insertar su música en diferentes títulos. Esta versión de Rydeen se podía escuchar en Super Locomotive (Sega, 1982).

Es cierto que Yellow Magic Orchestra nunca ha hecho música especificamente para un videojuego (más adelante sus componentes, sí), pero ningún amante de la música chiptune debería estar sin algunos álbumes de los YMO en su colección. Pero tampoco me voy a extender con dicha banda en este pequeño artículo, sino que quiero mostrar el que está reconocido como el primer disco publicado basado en música de videojuego.

Video Game Music

Portada de Video Game Music (1984).

Tuvo que ser un componente de aquel mítico grupo el que tuvo que dar el reconocimiento que necesitaba la música de videojuegos. Está claro de Haruomi Hosono es una de las personalidades más importantes de la música nipona (como ya puse en el anterior artículo sobre Yuya Uchida). Pero fue él quien contribuyó a dar el reconocimiento a la música de una industria que estaba en pleno apogeo.

El resultado: Video Game Music.

Como ya he dicho, gente como Kraftwerk ya había experimentado con ese tipo de sonidos y en el debut de la misma YMO se centró bastante en la música “videojueguil” de la época. Pero no fue hasta 1984 (año en el que YMO se tomó un largo hiato como grupo), cuando Haruomi Hosono decidió que ya era hora de reconocer a la música chiptune como un género más, con el apoyo de una Namco que era una de las empresas cabeceras del sector.

Anuncio de Namco (Namcot en aquella época) en la que también sale Hosono.

El disco en cuestión está producido y arreglado por el mismo Hosono y consta de composiciones de los juegos más famosos de la citada empresa, responsable de obras como Pac-man Mappy (y lustros más tarde desarrollando éxitos reconocibles por todos, como Tekken Ridge Racer).Esta canción de Animal Crossing (versión Gamecube) está claramente inspirada en……Simoon, del primer album de YMO.

Esta canción de Animal Crossing (versión Gamecube) está claramente inspirada en…
…Simoon, del primer album de YMO.

Este disco fue uno de los primeros lanzamientos que ayudarían a que se tomara en serio la música de videojuegos, tal como pasó décadas antes con las bandas sonoras de películas. Hosono trató la composición electrónica como una forma de arte legítima que, gracias a su éxito con YMO, ayudó a allanar el camino para la nueva generación incipiente de compositores de 8 y 16 bits en el mundo de los videojuegos. De hecho, compositores como Shinji Hosoe, compositor de Ridge Racer, Zero Escape entre muchos otros y creador de una banda de versiones de YMO llamado Oriental Magnetic Yellow” (OMY) junto a Nobuyoshi Sano que compuso la BSO de Tekken 3, han declarado que su mayor influencia han sido la del trío tokiota. Al igual que Kenji Eno (de Warp), entre muchos otros. Y ya, si nos vamos fuera del mundo de los videojuegos, la lista es inabarcable.

Video Game Music no está compuesto por Hosono, como he llegado a leer, si no que se trata de una recopilación en la que sus propios compositores salen acreditados. Se incluyen en el disco gente como Toshio Kai (compositor de Pac-man), Yuriko Keino (Xevious) o Nobuyuki Ohnogi (Pole Position). Digamos que fue un agradecimiento del mismo Hosono a aquella música que hizo que Yellow Magic Orchestra fuese el emblema de la música japonesa de la época. Lo más curioso es que el mismo Hosono, anteriormente, también formaba parte de otra formación emblema del rock japonés: Happy End.