El mes de Gameboy: Super Mario Land 2

Pues sí, Game Boy cumple treinta años con nosotros. Consola icónica, exitosa y la que para muchos fue la primera máquina que nos introdujo el el mundo de los videojuegos. En BeatnikMag vamos a tener durante todo este mes de abril pequeñas reseñas sobre algunos de los títulos a los que jugamos en su momento. En esta primera entrega nos encontramos, ni mas ni menos, que con el inolvidable Super Mario Land 2.

La verdad es que miro hacia atrás y me extraña que no me compraran una consola hasta que tuve 7 años, en el año 1995. El pack que me inició en el «mundillo» (y que me compró uno de mis hermanos) fue el de Game Boy con el Tetris y el Super Mario Land 2. Una consola que durante bastantes años dejé de lado y que utilizaban más frecuentemente mis hermanos y familiares que servidor. 

Me ha resultado imposible encontrar una foto del «pack» que tuve. Era como la de esta imagen pero cambiando Super Mario Land por su secuela.

Un poco antes yo suspiraba por una Super Nintendo a veces, una Mega Drive otras tantas, pero esas consolas nunca llegaban, y lo que me regalaban (las típicas “maquinitas” LCD de Tiger o un reloj a modo de Game Boy con un minijuego llamado Super Mario Race) no me llenaba. Y menos cuando a las consolas de Nintendo y Sega ya las había probado, al igual que también solía jugar a recreativas. Vamos, yo quería una consola de verdad.

Esta «portátil» en cuestión era la que tenía de Tiger.

Pero tuve la suerte, como ya he dicho, de que me regalaran una Game Boy. La “tocha” (que más adelante me daría cierta vergüenza sacarla a la calle cuando mis amigos tenían ya sus flamantes Game Boy Pocket/Color, pero eso ya es otra historia) con dos de los juegos más famosos de la portátil: Tetris y Super Mario Land 2, el juego que vamos a comentar en esta entrada. La verdad es que no me acuerdo exactamente de la fecha en la que me la regalaron, pero viendo un número de Hobby Consolas de la época, más o menos me puedo hacer una idea de la fecha de adquisición: mediados de 1995.

Trece «talegos» era una cantidad bastante considerable en la época.

Sinceramente Tetris no me gustaba mucho y terminó siendo el más jugado por el resto de la familia aquellos años. Sin embargo Super Mario Land 2 era lo que siempre había deseado un juego “de verdad”, y encima portátil. Pero tengo que confesar que yo quería una Game Gear con el sintonizador de televisión y sus juegos con “colorines”. Pero bueno, no me iba a quejar del regalo. 

En fin, pasemos al juego.

Super Mario Land 2

Esta segunda entrega de Game Boy, al contrario que su predecesor, se parecía bastante a Super Mario World, o más bien al mítico Super Mario Bros 3 de NES, con las limitaciones evidentes de la portátil de Nintendo. Así que podíamos elegir el nivel que quisiéramos jugar desde el mapamundi, visitar niveles ocultos, unos gráficos muy mejorados o la posibilidad de elegir nivel.  Como ya he mencionado anteriormente, Super Mario Land era ligeramente diferente a sus entregas en las consolas de sobremesa (fases de shooter, ambientación egipcia, Moais…), al contrario que este Super Mario Land 2, que no dejaba de tener sus propias mecánicas. 

Meterse en una burbuja, diferentes físicas de gravedad…
La variedad en Super Mario Land 2 era evidente.

Buscando un poco de información sobre esta segunda entrega portátil de las aventuras de Mario, aparecida en 1992, resulta que es la primera vez que sale uno de los mejores (y maltratados) personajes de Nintendo y que a la postre se convertiría en el protagonista de las siguientes entregas portátiles de la saga “Land”. Me refiero al amigo de la infancia de Mario: Wario.

El diseño de Wario se cambió posteriormente al que todos conocemos ya.

Y es que el argumento está relacionado con la primera parte: Wario ha conquistado Mario Land mientras el fontanero italiano estaba salvando Sarasaland en el primer juego.  Así, el antagonista, ha creado un hechizo que hace que todos los seres vivos del lugar sean hostiles a Mario. Para romper el hechizo tenemos que conseguir las 6 monedas que permitirán hacer frente a Wario en el castillo de su doppelganger. Dichas monedas hay que conseguirlas después de superar seis diferentes mundos que representan a una temática diferente (espacio, naturaleza, industrial…) y la inclusión de jefes finales con mecánicas diferentes como las entregas de Super Nintendo, lo que hace que se nos haga una aventura muy variada.

Y larga, de hecho bastante más larga que su primera parte (o por lo menos, lo parecía), lo que hacia que se convirtiera en uno de los primeros (y pocos) títulos de GamevBoy que nos permitía guardar partida hasta ese momento.

El mapa no llega a la extensión de los juegos de sobremesa, pero era un paso adelante en comparación con su anterior parte.

Visualmente, para ser un juego de Game Boy, era de lo mejorcito de la época. Pero el sonido no se quedaba atrás. Al no encargarse el compositor canónico de la saga, la banda sonora se ha quedado un poco en el olvido, pero para quién haya jugado a esta entrega sabe que las canciones que escuchamos han calado muy hondo. El encargado de las composiciones de Super Mario Land 2 es ni mas ni menos que Kazumi Totaka, la voz de Yoshi o el compositor de la saga Animal Crossing, entre muchos otros títulos de la gran N.

Muchos recuerdos al jugar (y escuchar) al nivel de Star Maze.

Volviendo un poco a relatar mis experiencias debo confesar que nunca me lo llegué a pasar en la época. Pero más que nada porque me lo robaron, siendo esa es una de las razones por las que no tuve mas juegos de la portátil hasta años más tarde. Así que hasta 3DS no me lo he llegado a pasar y que celebré en su momento en Twitter en el año 2013. Una espinita menos.

Versión DX

Para sorpresa mía, hace poco mas de un año un fan español hizo una versión modificada de Super Mario Land 2 en la que añadía color y la posibilidad de jugar con Luigi con su característica de salto diferente al de su hermano. Una perfecta excusa para volver a la isla privada de Mario para ayudar a quitarse de en medio al usurpador Wario.

Gráficamente parece un juego totalmente diferente.

Tengo la percepción que esta entrega ha sido injustamente olvidada en el tiempo a pesar de ser uno de los seis juegos de Game Boy que superaron la barrera de los 10 millones de unidades vendidas por delante de pesos pesados como Pokemon Cristal, Donkey Kong Land o Kirby in Dreamland. Aunque claro que no puede competir en popularidad con sus entregas mayores, no me puedo quitar dicha sensación.

En mi caso, la imagen que tengo de este juego es con las cuatro tonalidades verdes de la antigua Game Boy.

En fin, después de perder mi copia de Super Mario Land 2, la consola estaría prácticamente en manos de familiares sin que yo le hiciera caso (salvo cuando me dejaron el Donkey Kong Land, el Kirby in Dreamland, el Street Fighter II del que tenía muy buen recuerdo hasta que lo probé hace poco y una de las entregas de Goemon) hasta que apareció el Pokemon Azul cuatro años después, a finales del 99. Era lo que había cuando no podías conseguir más juegos.

Pero a partir de aquella época, en la que faltaba poco para cambiar de milenio, mi Game Boy “tocha” con sus cuatro pilas vivió una segunda juventud gracias a los dichosos Pokemon y los juegos de cartucho negro que eran ya de GameBoy Color, pero compatibles con mi vetusto modelo.

La semana que viene, más.

El mes de Game Boy: Super Mario Land 2


Pues sí, Game Boy cumple treinta años con nosotros. Consola icónica, exitosa y la que para muchos fue la primera máquina que nos introdujo el el mundo de los videojuegos. En BeatnikMag vamos a tener durante todo este mes de abril pequeñas reseñas sobre algunos de los títulos a los que jugamos en su momento. En esta primera entrega nos encontramos, ni mas ni menos, que con el inolvidable Super Mario Land 2.

La verdad es que miro hacia atrás y me extraña que no me compraran una consola hasta que tuve 7 años, en el año 1995. El pack que me inició en el “mundillo” (y que me compró uno de mis hermanos) fue el de Game Boy con el Tetris y el Super Mario Land 2. Una consola que durante bastantes años dejé de lado y que utilizaban más frecuentemente mis hermanos y familiares que servidor.

Me ha resultado imposible encontrar una foto del “pack” que tuve. Era como la de esta imagen pero cambiando Super Mario Land por su secuela.

Un poco antes yo suspiraba por una Super Nintendo a veces, una Mega Drive otras tantas, pero esas consolas nunca llegaban, y lo que me regalaban (las típicas “maquinitas” LCD de Tiger o un reloj a modo de Game Boy con un minijuego llamado Super Mario Race) no me llenaba. Y menos cuando a las consolas de Nintendo y Sega ya las había probado, al igual que también solía jugar a recreativas. Vamos, yo quería una consola de verdad.

Esta “portátil” en cuestión era la que tenía de Tiger.

Pero tuve la suerte, como ya he dicho, de que me regalaran una Game Boy. La “tocha” (que más adelante me daría cierta vergüenza sacarla a la calle cuando mis amigos tenían ya sus flamantes Game Boy Pocket/Color, pero eso ya es otra historia) con dos de los juegos más famosos de la portátil: Tetris y Super Mario Land 2, el juego que vamos a comentar en esta entrada. La verdad es que no me acuerdo exactamente de la fecha en la que me la regalaron, pero viendo un número de Hobby Consolas de la época, más o menos me puedo hacer una idea de la fecha de adquisición: mediados de 1995.

Trece “talegos” era una cantidad bastante considerable en la época.

Sinceramente Tetris no me gustaba mucho y terminó siendo el más jugado por el resto de la familia aquellos años. Sin embargo Super Mario Land 2 era lo que siempre había deseado un juego “de verdad”, y encima portátil. Pero tengo que confesar que yo quería una Game Gear con el sintonizador de televisión y sus juegos con “colorines”. Pero bueno, no me iba a quejar del regalo.

En fin, pasemos al juego.

Super Mario Land 2


Esta segunda entrega de Game Boy, al contrario que su predecesor, se parecía bastante a Super Mario World, o más bien al mítico Super Mario Bros 3 de NES, con las limitaciones evidentes de la portátil de Nintendo. Así que podíamos elegir el nivel que quisiéramos jugar desde el mapamundi, visitar niveles ocultos, unos gráficos muy mejorados o la posibilidad de elegir nivel. Como ya he mencionado anteriormente, Super Mario Land era ligeramente diferente a sus entregas en las consolas de sobremesa (fases de shooter, ambientación egipcia, Moais…), al contrario que este Super Mario Land 2, que no dejaba de tener sus propias mecánicas.

Meterse en una burbuja, diferentes físicas de gravedad…
La variedad en Super Mario Land 2 era evidente.

Buscando un poco de información sobre esta segunda entrega portátil de las aventuras de Mario, aparecida en 1992, resulta que es la primera vez que sale uno de los mejores (y maltratados) personajes de Nintendo y que a la postre se convertiría en el protagonista de las siguientes entregas portátiles de la saga “Land”. Me refiero al amigo de la infancia de Mario: Wario.

El diseño de Wario se cambió posteriormente al que todos conocemos ya.

Y es que el argumento está relacionado con la primera parte: Wario ha conquistado Mario Land mientras el fontanero italiano estaba salvando Sarasaland en el primer juego. Así, el antagonista, ha creado un hechizo que hace que todos los seres vivos del lugar sean hostiles a Mario. Para romper el hechizo tenemos que conseguir las 6 monedas que permitirán hacer frente a Wario en el castillo de su doppelganger. Dichas monedas hay que conseguirlas después de superar seis diferentes mundos que representan a una temática diferente (espacio, naturaleza, industrial…) y la inclusión de jefes finales con mecánicas diferentes como las entregas de Super Nintendo, lo que hace que se nos haga una aventura muy variada.

Y larga, de hecho bastante más larga que su primera parte (o por lo menos, lo parecía), lo que hacia que se convirtiera en uno de los primeros (y pocos) títulos de GamevBoy que nos permitía guardar partida hasta ese momento.

El mapa no llega a la extensión de los juegos de sobremesa, pero era un paso adelante en comparación con su anterior parte.

Visualmente, para ser un juego de Game Boy, era de lo mejorcito de la época. Pero el sonido no se quedaba atrás. Al no encargarse el compositor canónico de la saga, la banda sonora se ha quedado un poco en el olvido, pero para quién haya jugado a esta entrega sabe que las canciones que escuchamos han calado muy hondo. El encargado de las composiciones de Super Mario Land 2 es ni mas ni menos que Kazumi Totaka, la voz de Yoshi o el compositor de la saga Animal Crossing, entre muchos otros títulos de la gran N.

Volviendo un poco a relatar mis experiencias debo confesar que nunca me lo llegué a pasar en la época. Pero más que nada porque me lo robaron, siendo esa es una de las razones por las que no tuve mas juegos de la portátil hasta años más tarde. Así que hasta 3DS no me lo he llegado a pasar y que celebré en su momento en Twitter en el año 2013. Una espinita menos.

Versión DX

A todo color.

Para sorpresa mía, hace poco mas de un año un fan español hizo una versión modificada de Super Mario Land 2 en la que añadía color y la posibilidad de jugar con Luigi con su característica de salto diferente al de su hermano. Una perfecta excusa para volver a la isla privada de Mario para ayudar a quitarse de en medio al usurpador Wario.

Gráficamente parece un juego totalmente diferente.

Tengo la percepción que esta entrega ha sido injustamente olvidada en el tiempo a pesar de ser uno de los seis juegos de Game Boy que superaron la barrera de los 10 millones de unidades vendidas por delante de pesos pesados como Pokemon Cristal, Donkey Kong Land o Kirby in Dreamland. Aunque claro que no puede competir en popularidad con sus entregas mayores, no me puedo quitar dicha sensación.

En mi caso, la imagen que tengo de este juego es con las cuatro tonalidades verdes de la antigua Game Boy.

En fin, después de perder mi copia de Super Mario Land 2, la consola estaría prácticamente en manos de familiares sin que yo le hiciera caso (salvo cuando me dejaron el Donkey Kong Land, el Kirby in Dreamland, el Street Fighter II del que tenía muy buen recuerdo hasta que lo probé hace poco y una de las entregas de Goemon) hasta que apareció el Pokemon Azul cuatro años después, a finales del 99. Era lo que había cuando no podías conseguir más juegos.

Pero a partir de aquella época, en la que faltaba poco para cambiar de milenio, mi Game Boy “tocha” con sus cuatro pilas vivió una segunda juventud gracias a los dichosos Pokemon y los juegos de cartucho negro que eran ya de Game Boy Color, pero compatibles con mi vetusto modelo.

La semana que viene, más.