Stop!! Hibari-kun! Años ochenta, quinceañeros y transgéneros

Una reseña del manga de Hisashi Eguchi

En un país que carga con el sambenito del machismo, la poca visibilidad de muchos colectivos o los temas de lolicon, creo que es justo resaltar cómo décadas atrás y mucho antes que otros países occidentales, en Japón ya se estaban sacando mangas y animes (y porque no decirlo, también cine y literatura) con una tématica LGTBI nunca vista en otros países de una manera tan explícita. Cualquiera que se haya adentrado en el mundo del manga conoce los casos de Sailor Moon (1991–1997), La Rosa de Versalles (1972), Revolutionary Girl Utena (1996–1998), Ranma 1/2 (1987–1996)o incluso Crayon Shin Chan (1990-act ) entre muchos otros. Series que incluían personajes de cualquier tipo de sexualidad, con diferente perspectiva y dirigido a prácticamente cualquier audiencia.

En este caso, y ahora que parece que estamos en fechas donde la comunidad gay hace sus proclamas con todo el sentido del mundo, me he subido al carro casi por casualidad debido a un manga ochentero que he leído: Stop!! Hibari-kun! (1981–1983). Es bastante curioso como llegué hasta esta serie. Estaba buscando listas de juegos para la primera Playstation hasta que me paré en esta imagen:

Renai Kouza Real Age es el nombre del juego. Para quien le interese.

En un principo pensé que la portada estaba hecha por el gran Masakatsu Katsura (del que, por cierto, tengo una foto con él cuando vino al Salón del Manga de Barcelona). Pero no, investigando un poco más, resulta que es de Hisashi Eguchi, un conocido ilustrador (y que casualmente seguía por Instagram), marido de la idol Mari Mizutani que le serviría de modelo a Eguchi para diseñar a la protagonista de Roujin Z (1991), una película anime con guion del gran Katsuhiro Otomo. Decir que no he probado el juego, ni creo que lo haga nunca porque es un Dating Sim, que lo único interesante es que está basado en diseños de Eguchi y centrado en decisiones en el que, si no sabes japonés, no puedes hacer nada. Pero por lo menos esto me sirvió para interesarme todavía más en la obra del ilustrador de Kyushu.

El autor

Un tipo con un trazo inconfundible. Si comparo al manga de los últimos lustros vemos como a las mujeres se les suele representar a menudo con formas bastante neumáticas. Sin embargo, creo que la razón por las que Eguchi las representa de una manera mas “equilibrada” es posiblemente porque no hace sus diseños pensando en la chica con la que se acostaría, si no con la que hubiese querido ser si hubiese nacido con ese sexo según estas declaraciones:

La chica ideal para mí es aquella que yo querría ser si yo hubiera nacido como chica, no es la chica con quien yo soñara salir, es la frustración de no haber nacido mujer lo que alimenta mis dibujos. Pero las mujeres son tan atractivas que nunca podré alcanzarlas. No hay nada que me guste dibujar más.

Portadas de discos, ilustraciones, diseño de ropa, exposiciones. Esos son algunos de los recientes trabajos de Hisashi Eguchi. Como ejemplo, vemos en la imagen a la protagonista de Stop!! Hibari-kun! en una colaboración con la marca de ropa G.F.G.S.

Más ilustrador que mangaka (de hecho su portfolio de mangas de puede contar con los dedos de una mano), debido a que terminó asqueado de tener que hacer semanalmente capítulos y esto es algo que se dice explícitamente durante el manga del que voy a hablar hoy. De hecho, no me consta que haya hecho una serie de gran duración nunca más. Posiblemente, debido a la cancelación de Stop!! Hibari-kun!, el que no haya hecho ninguna serie más se puede aclarar gracias a las declaraciones que dio en una entrevista de hace un par de años y que se puede ver con subtítulos aquí:

Estos días, casi todo mi trabajo son pedidos de ilustraciones, los editores saben que trabajar en un manga conmigo es problemático. Nadie parece querer animarse. Me gustaría seguir dibujando manga, quiero seguir dibujando mujeres hermosas, esta es la base, y lo que quiero igualmente o tal vez más es leer mi manga, pero no tengo tiempo para hacerlo. Me gustaría cambiar al manga otra vez.

Aunque esporádicamente ha hecho hecho algo a posteriori, como el mencionado diseño de personajes de Perfect Blue (1998), el juego de citas en 1999 o los diseños para Spriggan (1998) o Roujin Z (1991). Pero es su segunda serie, Stop!! Hibari-kun, la que al parecer ha quedado en el imaginario colectivo japonés debido a un tema que, porque no decirlo, trata con una cierta naturalidad sorprendente.

Sí, como habréis adivinado, la serie trata sobre cuestiones de género en una cabecera mítica y juvenil como es la Shonen Jump (compartía portadas con Arale, para hacernos una idea. Y, de hecho, en el anime de esta serie que está en youtube al completo la niña robot de Akira Toriyama hace un cameo). Todo esto a principios de la loca década de los 80 japonesa. Lo mejor de todo, es que no resulta ofensivo a día de hoy, a pesar de que sea un tema que está representado en esta ocasión en un manga de humor juvenil de hace casi cuarenta años. Los chistes podrían ser fáciles y dirigidos a la condición de la protagonista, pero no. De hecho, su humor aguanta muy bien el paso del tiempo.

Una de tantas portadas de la Shonen Jump en las que sale Hibari.

Cómo representar a una quinceañera trans japonesa

Durante el último año de carrera tuvimos una asignatura sobre género. Y justamente a mi grupo nos tocó investigar sobre la transexualidad y cuestiones relacionadas durante todo el semestre. Dejando de lado la representación de este colectivo en el cine internacional de la última década, tambien tocamos como era este caso en la España post-franquista. Por lo que vimos, hablando de nuestro país concretamente pero sin ser algo ajeno en otros países del entorno, en los 80 ser transgénero era algo grotesco, poco respetable y que en los medios de comunicación hasta ahora (y con reservas) siempre se ha mostrado con una alta estigmatización. Por eso me interesó leerme Stop!! Hibari-kun ¿Cómo podía haber un manga sobre una chica trans publicarse en una revista masculina para adolescentes (y preadolescentes)? (recordemos, Shonen Jump es donde se publicaba Dragon Ball, Slam Dunk, Death Note, Naruto o Mazinger Z, entre una lista interminable).

Y la verdad es que el argumento tampoco es que varíe mucho de la línea editorial de la época en la Shonen Jump. La historia trata sobre Kōsaku Sakamoto, un chaval que, por voluntad de su moribunda madre, le manda a Tokio a vivir con un conocido que resulta ser un jefe de la Yakuza, llamado Ibari Ōzora. Como buen Shonen romántico, resulta que en la casa viven también las cuatro hijas de Ōzora con personalidades muy diferentes, siendo un par de ellas un Target obvio para el protagonista. En un primer momento Kōsaku se “cuela” de una en particular, Hibari, de la que pronto sabrá que es trangénero.

La primera vez que los protagonistas se ven.

Desde un principio vemos la típica historia de triángulos amorosos entre chavales de instituto, con altas dosis de humor a lo slapstick y cierta crítica caricaturesca a la Yakuza. El único detalle “tradicional” que cambia respecto a sus coetáneos es que la co-protagonista, Hibari, ha nacido hombre. Sin embargo, el diseño de esta es de una chica guapa (las hermanas muchas veces están celosas de ella) y sin ningún rasgo de masculinidad que en muchas otras series se ha representado de otra manera. De hecho, todos los personajes masculinos (y alguna que otra chica) se enamoran de ella. Sí, Hibari es la chica popular de su instituto…y de los Yakuza solteros, lo que hará que la serie gire en torno, no sólo a la relación entre los dos personajes principales, también a que no salga a la luz la sexualidad genética de Hibari por las consecuencias que creen que podrían pasar.

Parte de la personalidad de Hibari es gracias a que no deja de ser hija de un Yakuza. Aquí la vemos siendo la chica que lanza los dados en una reunión ilegal de apuestas.

Si bien es cierto que puede chocar, sobretodo en los primeros capítulos, como el padre de la familia (que sin embargo es el típico personaje gruñón pero “majete” dentro de lo que cabe), no para de decirle a su hija que es un pervertido y que va a ser la ruina de la familia (hay que recordar que es el único varón “biológicamente” de su grupo yakuza y, por ende, la persona sucesora de la susodicha). Pero más adelante esta percepción ira variando. Como también irán evolucionando los sentimientos de Kōsaku hacia Hibari. De decirle degenerado a estar celoso de que esta esté tonteando con chicos en el instituto. Pero, al ser un interés recíproco, Hibari también hará de las suyas para que Kōsaku deje de pensar en otros intereses románticos.

La chica ideal

A Hibari se la muestra como una mujer con mucha personalidad, fuerte (no sólo porque no queda callada cuando su familia le dice algo teniendo siempre la última palabra, sino también por su fuerza física), independiente, que saca las mejores notas del instituto y se la “rifan” para que entre en los clubs culturales y deportivos debido a que sabe hacer de todo. Sin embargo Hibari, a pesar de “esconderse” con efectividad, hay veces que se nota que no está de acuerdo con el cuerpo que se le ha asignado. No se siente a gusto estando en los vestuarios femeninos con otras chicas debido a su condición biológica y tampoco le gusta no tener pechos.

Como ya he dicho, la actitud de Kōsaku hacia Hibari cambia lo suficiente a través del tiempo. De pasar a una actitud defensiva durante la primera mitad de la serie, a medida que avanza la historia va cambiando de posición. Eso sí, debido en parte a la cancelación anticipada de la serie, se notan cambios en su actitud, pero no llega a consumarse gran cosa. Y no solo cambia por la parte que le toca a Kōsaku, también lo hace prácticamente todo el entorno que sabe la condición de Hibari. Vamos, también su familia.

Extracto de una escena en la que Hibari maquilla a Kōsaku mientras este estaba durmiendo. Esta perversión de la que habla el chico cada vez se irá diluyendo inevitablemente en el circulo de Hibari. A resaltar la frase de Hibari diciendo que no tiene nada de pervertido que un hombre se maquille.

Una pena que, como ya he mencionado, Eguchi finalizara abruptamente la serie a los 53 capítulos. Según sus declaraciones, le parecía inhumano la condición de que un mangaka esté todas las semanas sacando capítulos sin parar y, de hecho, el último capítulo está sin acabar y de una manera muy ambigua, pero demostrando que Eguchi no creó a un personaje transgénero sin saber de lo que hablaba. De hecho se nota que algo sabía del tema debido a menciones de suplementos de hormonas y cosas de ese estilo. Y ojo, estamos hablando de una serie que abarcó el bienio 1981–1983.

Tanto la imagen de cabecera como la que ilustra este pie de foto pertenecen a la última reedición del manga lanzado en el año 2010. El diseño se ha actualizado, no sólo respecto al estilismo, si no también el trazo de Eguchi (como podemos darnos cuenta si lo comparamos con las portadas de la Shonen Jump que he puesto más arriba).

En la última reedición de Stop!! Hibari-kun! lanzado en el 2010, el mismo autor dice que igual se anima a seguir la historia de esta pareja. Pero ha pasado casi una década y, quitando unas cuantas ilustraciones de la protagonista, parece que no hay visos de nuevas historias. Pero, el que no esté terminado no debería de ser impedimento de leerlo. Aparte, la serie está aderezada con mucha cultura Pop ochentera que atrae (hay referencias a Culture Club, Ryuichi Sakamoto, Haruomi Hosono, Ippu-Do, Yumi Matsutoya, Andy Warhol entre otros) y también hay un claro sentido del estilismo gracias a la excusa de estar en un instituto en la que no se lleva uniforme, lo que le hace ser una de primeras series con “un alto sentido de la moda y cambió la moda en los manga shōnen de ser un símbolo a ser un accesorio” según esta fuente. También se dice que influyó mucho en la estética Jpop, pero a decir verdad, no sé hasta que punto.

El grupo punk japonés Ging Nang Boyz, en su primer disco (en la que todo el diseño está a cargo Eguchi) aparece en portada Hibari de una manera muy Roy Lichtenstein. No en vano, Eguchi tambien hace obras Pop-Art, siendo esta corriente una de sus mayores influencias.

Acabando ya, Eguchi logra contar la historia de una joven transgénero de una manera bastante particular y notable, haciendo que a día de hoy sea, por méritos propios, todo un logro el haber creado un manga en aquella época de esta temática de una manera muy amigable, y en convertirse en todo un icono para mucha gente, donde la cuestión del género es palpable, pero a su vez da la impresión que no desentonaría nada si se publicara en la actualidad.

La censura de occidente

Uno de los insistentes rumores que hay por parte de Nintendo en cada Nintendo Direct o E3, es la salida oficial de uno de los mejores juegos de la compañía que se han quedado en Japón: Mother 3.

El juego de Shigesato Itoi (un copy, ensayista y miembro de «chupipandis» en los que se incluye a Hayao Miyazaki o Haruki Murakami, entre otros personajes de la cultura nipona) fue uno de los últimos títulos aparecidos para Game Boy Advance en Japón (concretamente en abril del 2006), después de un accidentado desarrollo de doce años, con cancelaciones en Nintendo 64 y retrasos en la portátil de Nintendo de por medio. Para la posible salida en occidente no acompañaba que la sucesora de GBA, Nintendo DS, estuviese en la calle hace año y medio a pesar de ser un lanzamiento esperado en la prensa especializada (medios como Edge o Superjuegos le dedicaron un espacio bastante considerable).

Página de la revista Edge hablando de Mother 3

La localización en un juego tan tardío de una consola «en las últimas» no es algo que se vaya dando con frecuencia, por lo que, como era de esperar, Mother 3 nunca salió del archipiélago nipón, aunque GBA tuvo bastante presencia durante un par de años más en occidente (hay que recordar que NDS era retrocompatible con su antecesora). Pero tampoco ayudaba el ser la tercera entrega de una saga que nunca salió en Europa y que en Estados Unidos su segunda parte no vendió lo suficiente. Hay un par más de posibles elementos que se sospecha de su no llegada a occidente y que ya mencionaremos un poco más adelante.

Los fans de Mother la verdad es que son dignos de admiración: al saber que el tercer título de la saga no iba a llegar, tuvieron que traducirlo ellos mismos. La traducción, una vez que Nintendo dejara claro que no lo iba a hacer, fue realizada una vez que la gente de Starmen (fanpage de la saga) se pusieran manos a la obra. Finalmente, dos años después, salió la primera versión del parche de traducción, consiguiendo llamar la atención de la industria. Desde entonces, se han lanzado unas cuantas revisiones corrigiendo fallos, a la vez que el grupo traductor puso a disposición de los interesados las herramientas para traducir Mother 3 en varios idiomas. En nuestro país tuvimos que esperar dos o tres años más para disfrutarlo en castellano (y por qué no decirlo, haciendo un trabajo excelente).

¿Qué nos encontrábamos en Mother 3?

Pues un JRPG de turnos con mucho drama familiar (como se anunció en Japón) que, según tus vivencias personales, te afectará mucho o te parecerá «una cursilada». Curiosamente, también vemos cierto trasfondo que se podría tildar de anticapitalista/antimaterialista donde vemos cómo un poblado comunista/comuna hippie pasa de ayudarse unos a otros sin que sepan que exista el dinero a depender de él y del consumismo extremo. Curiosamente Itoi es un gran fan del Monopoly, de hecho es el presidente de la asociación del juego de mesa en Japón, además de haber sacado un par de títulos junto a Nintendo en Super Famicom del juego del monigote millonario.

Mención especial a su sistema de combate, en el que imitaba a otro juego coetáneo de GBA (el gran Rhythm Tengoku) ya que el ritmo era esencial para salir airoso de los enfrentamientos. El típico humor surrealista de la saga seguía presente, pero encajaba mucho mejor que en Earthbound, a pesar del triste trasfondo de Mother 3. En general, la tercera parte de la saga me parece la mejor, a pesar de no contar esta vez con el gran Keiichi Suzuki, para la banda sonora. Suzuki también es otro de los integrantes de esa mencionada «Jet Set» de la que hablaba, ha colaborado con Takeshi Kitano para muchos de sus films y gente como Yukihiro Takahashi en términos musicales más comerciales e incluso en la industria de la moda, ya que es amigo del modisto Yohji Yamamoto.

El elemento de la discordia

El mayor «problema» que puede que haya servido para que no tengamos un lanzamiento occidental es que, durante nuestro periplo, nos vemos ayudados por unos seres mágicos llamados Magipsis (en su traducción al español).

Las Magipsis son claves en la trama de Mother 3.

Sí, los típicos «travestis» que podemos ver en los productos audiovisuales nipones (en Shin Chan, por ejemplo, es un elemento recurrente). Al parecer en Nintendo America no estaban dispuestos a las posibles demandas de padres furiosos por pervertir a sus hijos con juegos así. Lo curioso es que, de dicho país, nos llegan programas como RuPaul Drag Race o series emitidas en la actualidad como Pose, que forman parte del imaginario colectivo y sin ningún problema. Y algo de investigación sobre el tema tengo.

Otro tema es que, hay una parte bastante avanzada del juego en el que tenemos que ir bajo el mar. Unos «sirenos» nos ayudan a que no nos asfixiemos de la siguiente manera

A este tipo de situaciones se añade el tomar unas setas sospechosas o incluso cualquier tipo de «gesto» que pudiera incitar a la violencia, aunque sean momentos memorables en la narrativa del juego. En artículos como este podemos ver lo que, según ellos, se podría cambiar para que Nintendo localizara por fin el juego.

Muchas escenas juegan con el doble sentido.

Eso sí, todos estos cambios que sugieren vienen a raíz de lo que hizo la gran N cuando sacaron Earthbound en el año 1995. Cualquier referencia cultural como el símbolo de la Cruz Roja, Coca-Cola o el Ku Klux Klan se cambiaron levemente. Pero viendo los cambios sugeridos en esta página para Mother 3, no son nada: cambiar nombres, quitar a las Magipsis, sustituir la cerveza por capuccino o modificar a los mencionados seres que nos suministran oxígeno. Lo desternillante del caso es que se da por hecho que unos fantasmas bebiendo vino se debería cambiar a que digan que es un simple zumo, como si de un censor en plena época de Franco dictara que es lo correcto a publicar. Bien es cierto que el autor del artículo no está a favor de los cambios que sugiere, pero no deja de decir elementos de Mother 3 que deberían ser cambiados porque «entiende» que la mayoría de los usuarios se sentirían ofendidos o, simplemente, no los considera acordes en la sociedad actual.

Muy ofensivo para la sociedad actual ¿a que sí?

Bueno, ¿a qué viene hablar ahora de Mother 3? Pues por lo que ha pasado en los foros de Resetera como podemos ver aquí.

AVISO DE SPOILERS DE CATHERINE: FULL BODY

Básicamente no ha sentado bien que, en uno de los finales nuevos del juego, haya un flashback donde Vincent, el protagonista, viaja 14 años atrás en el tiempo cuando su amiga Erica (personaje transexual) todavía no es mujer. La mayoría de las quejas venían porque se creían que Erica no iba a dar el paso a ser mujer, cuando explícitamente se da a entender cuando dice esta frase:

«Pronto va a haber una chica»


He aquí la verdadera explicación sobre el tema.

Ya lo otro es algo típico en Resetera y en Twitter. Gente cancelando las reservas, llamando a no comprarlo, insultando a quienes lo compran, en definitiva, llamando al boicot de Atlus, Sega y dejando a la altura del betún al productor del juego. Al parecer los usuarios querían poner en una lista de juegos prohibidos que tiene la comunidad y la diversidad de opinión dejándola de lado, ya que los osados que se han atrevido se han llevado una expulsión. Cuando no hay nada por lo que preocuparse, y sobre todo cuando la dobladora de Rin, la nueva personaje de la que también hay sospechas, ha invitado a que esperen a jugar al videojuego el próximo mes de septiembre, fecha de lanzamiento en occidente.

Lo de Rin, la nueva chica del juego lo voy a obviar, ya que cualquiera que se haya informado sabe más o menos que es lo que se va a encontrar. O no…

Con este reciente ejemplo, viendo cómo está el patio, no me extrañaría que el juego de Nintendo nunca saliera en occidente de manera oficial. Igual Shigesato Itoi no ha aceptado las posibles «correcciones» de la sociedad actual «bienqueda», al igual que a los creadores de Catherine lo más seguro que no aceptarán que su obra se vea alterada por gente que nunca iba a interesarse por el juego.

Me temo que no.